El descubrimiento de los restos del último ejemplar del también conocido como tacilo o tigre de Tasmania, fue una incógnita durante muchos años, pero un grupo de investigadores por fin los halló y lo hicieron en un insólito lugar. Los restos fueron descubiertos en el Museo y Galería de Arte de Tasmania (TMAG, por sus siglas en inglés), específicamente en el armario del museo australiano donde llevaban más de 80 años sin ser identificados.
Los restos del último ejemplar corresponden a una hembra de edad avanzada, que en su momento fue capturada por un cazador en el Valle Florentino de la isla de Tasmania, en el sur de Australia, y vendido al zoológico de Hobart, la capital de esta región, en mayo de 1936. Mismo año en el que falleció.
Los investigadores relacionaron que en su momento, los restos del animal se entregaron a un museo local (algo que era desconocido hasta ahora). De hecho, las teorías manejadas por el Museo y Galería de Arte de Tasmania se ajustaban a que los restos habían sido desechados.
Sin embargo, esta hipótesis choca con lo que declaró Robert Poddle, el descubridor de los restos del tigre de Tasmania y también conocido por su libro acerca de la extinción de esta especie a inicios de siglo.
«Durante años, muchos conservadores e investigadores de museos buscaron sus restos sin éxito, ya que no se había registrado ningún material de tilacinos que datara de 1936 en la colección zoológica, por lo que se asumió que su cuerpo había sido desechado», señaló.
El estudioso británico fue quien recuperó al animal, tras visualizar un informe de un taxidermista del que tampoco se tenía constancia. Con esta documentación, Paddle en colaboración con un grupo de conservadores, lograron dar con el ejemplar, que se encontraba en un armario del departamento de educación del museo.
Según se informó, el animal fue trasladado, pese a encontrar solo la piel y el esqueleto tras más de 80 años, con motivo de una exposición de carácter temporal. En esta exposición, el ejemplar estuvo a plena vista de todos los espectadores, pero nadie era conocedor de que estaban en presencia de los restos del último tigre de Tasmania.
La vida del tigre de Tasmania:
La especie de este marsupial era del tamaño de un coyote y se caracterizaba por sus franjas parecidas a las de un tigre, que iban desde sus patas delanteras hasta el comienzo de la cola.
Los orígenes del tacilo se remontan hace miles de años, donde también se registra que llegó a habitar en territorio australianos y en la isla de Nueva Guinea, aunque luego desapareció de esos lugares por el cambio climático. Finalmente, en la isla de Tasmania fue el único lugar donde la especie logró sobrevivir
Reconocido como el único depredador marsupial que vivió en tiempos modernos, desempeñó un papel clave en el ecosistema de la isla, pero eso también lo hizo impopular entre los humanos.
Su extinción se aceleró con la llegada de los europeos a Oceanía en el siglo XVIII, que pusieron en marcha una intensa campaña de caza entre 1830 y 1909, alentada por recompensas para acabar con este depredador que se comía al ganado.
La última especie de tigre de Tasmania falleció en 1936, pero no fue hasta 1980 cuando se declaró oficialmente extinto.



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