Medida que se implementará por tres meses en 10 ciudades.
20.000 heridos y más de 5.000 fallecidos, son las cifras que se mantienen hasta ahora tras el sismo que afectó a Turquía y Siria, dejando como saldo edificios derrumbados, personas atrapadas, constantes replicas y el frío que dificulta la labor de rescate.
Tras esto, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, durante este martes decretó el estado de emergencia en la decena de ciudades que han sido perjudicadas por los terremotos. “No hay combustible, no hay agua, tampoco comida. Los repartos aún no han empezado porque las carreteras están cortadas por la nieve”, comenta un residente en Malatya, del sudeste de Turquía.
Un habitante de Elbistán, de la provincia de Kahramanmaras, comenta que dos tercios de las viviendas de la localidad se han venido abajo y que, probablemente, hay unas 3.000 personas enterradas bajo los edificios derrumbados. “No tenemos comida ni ropa de abrigo y hay niños pequeños”, asegura Öztürk: “Lo peor es que no tenemos agua potable. Estamos bebiéndonos la nieve, no sé si es muy saludable, pero sin agua no se puede sobrevivir”.
A esta catástrofe natural se unirán rescatistas desplegados desde Europa, donde 19 países colaborarán en la búsqueda de supervivientes. Bajo esto, la Organización Mundial de la Salud prevee que la cifra de fallecidos pueda aumentar o superar a los 20.000.


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