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Chile: El oasis de la adopción forzada durante dictadura

Según la doctora en historia, Karen Alfaro, sus investigaciones sobre las múltiples adopciones forzadas en dictadura, revelan y demuestran que, una de las estrategias políticas de la dictadura en función de la erradicación de la pobreza fue la adopción forzada, situación que afectó directamente a las mujeres en situación de vulnerabilidad. Advierte que aquellas violaciones a los derechos humanos tienen una dimensión de perspectiva de género que el Estado aún no ha abordado con precisión. 

Karen Alfaro, es Decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile, tiene destacadas investigaciones en medios internacionales, la Doctora en Historia Social y Políticas Contemporáneas, acumula unos veinte estudios. Entre ellos, The Guardian, donde trata los casos de bebés que son buscados por sus padres chilenos.

Sus últimas investigaciones, que datan el cómo “Madres que buscan hijos e hijas Adopciones forzadas de niños y niñas del sur de Chile 1973-1990”; o “Niños y niñas chilenos adoptados por familias suecas. Proximidad diplomática en tiempos de Guerra Fría (1973-1990)“; “Salvar la infancia pobre apropiaciones y adopciones internacionales de niños/as bajo la dictadura militar en Chile (1973-1990)”, demuestra cómo las adopciones forzadas fueron parte de una estrategia política de la dictadura para controlar los altos índices de pobreza del país.

En sus estudios detalla los mecanismos de control utilizados para regular a las familias, explica cómo se produce la institucionalización de la niñez popular y cómo esta provoca la inhabilitación de las familias pobres para ejercer la crianza. El primero de los estudios mencionados revela que las adopciones forzadas fueron en realidad un “mecanismo de privatización del cuidado de la infancia pobre, por medio de reubicar a los/as niños/as en familias en el extranjero”.

El modelo de familia del sistema social-económico-político implantado en la dictadura, logró establecer un ideal de cultura del matrimonio obligatoriamente heterosexual, donde la capacidad económica mínima para el ejercicio legítimo de la crianza, podría caer en la clase media, situación que se encontraba en contraposición da la existencia de las madres solteras, vistas como mujeres pobres que daban a luz “hijos ilegítimos”, haciendo de sus bebés los perfectos candidatos para la adopción forzada.

En una de sus investigaciones interioriza en que estas adopciones fueron parte de un control político de la pobreza, algo así como una especie de orden y castigo para las mujeres pobres. La doctora, al investigar lo que decían otros investigadores internacionales respecto a Chile, le permitió saber que los principales proveedores de niños en la década de los 70’s y 80’s, tuvieron una notable alza entre el año 1975 hasta el 1982. Fechas que calzan justamente en el período en donde fue implementada esta medida

Las políticas de infancia durante el período dictatorial chileno, en sus lineamientos de trabajo, buscaba la promoción de la adopción, por tanto, la flexibilización de los trámites para la adopción eran inmensos. Cualquier familia extranjera o centros internacionales de adopción podían adoptar y llevar a un bebé niña o niño chileno, en un período de 24 horas. Esta situación era acompañada, además, de un plan nacional e internacional que promovía la adopción de infancias chilenas.  Lo que permitiría aseverar que efectivamente durante la dictadura hubo una política que promocionaba la adopción para regular las infancias pobres en  “situaciones irregulares”, con la finalidad de que el Estado reducido no se dispusiera a sopesar los altos costos que significaban recuperar los niños y niñas de la pobreza extrema.

La situación, se abrió paso en los medios de comunicación y se instaló como una discusión pública durante el 2014, las denuncias lograron abrir una investigación al respecto a cargo del ministro de la Corte Suprema, Mario Carroza. No obstante, la ausencia de una tipificación de este delito ha sido una de las paredes claves con las que se ha chocado a la hora de buscar respuestas, pues, hablar de apropiación, de adopción nacional o adopción internacional, abre un marco demasiado amplio de denuncias lo que ha impedido precisar la dimensión de violación a los derechos humanos en los casos de adopción forzada.