Las araucarias, declaradas Monumento Natural y clasificadas como especie “en peligro” por el Ministerio del Medio Ambiente, tienen un profundo valor espiritual y cultural para las comunidades pehuenche. Por ello, líderes y vecinos se movilizaron pacíficamente para exigir su resguardo, logrando frenar intervenciones que amenazaban su preservación.
La diputada por La Araucanía, Coca Ericka Ñanco, destacó el resultado de esta articulación social y política:
“El pewen no es solo un árbol: es espiritualidad, cosmovisión, vida y legado ancestral. La defensa del bosque nativo debe ser una política de Estado con enfoque intercultural, especialmente en territorios donde los pueblos originarios han sido históricamente excluidos de la toma de decisiones”.
Ñanco señaló que el resguardo de estas 96 araucarias debe sentar un precedente en el diseño de obras públicas y proyectos de infraestructura, incorporando desde el inicio criterios de sostenibilidad ambiental y pertinencia cultural.
Además, llamó a revisar los criterios de autorización de CONAF y a fortalecer los mecanismos de participación vinculante para las comunidades en la evaluación de proyectos en zonas de alto valor ecológico y cultural.


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