30 de enero de 2023

Como en los libros: Expedición en barco parte desde Sudáfrica hasta la Antártica para dar con el navío “Endurance”

En 1915 fue cuando el navío de origen noruego se quedó atrapado en los hielos del polo sur y se hundió a su mando estaba el capitán y líder expedicionario Sir Ernest Shackleton y el motivo de su viaje era realizar la “Expedición Transantártica Imperial“. A bordo del “Endurance” iban 28 tripulantes más un gato, todos sobrevivieron gracias a la oportuna acción de un chileno, Luis Pardo.

Entre 1914 y 1917, Shackleton y sus hombres, que formaban parte de la llamada Expedición Imperial Transatlántica e intentaron cruzar el continente helado de punta a punta pasando a través del polo.

Pero su barco quedó atrapado en la banquisa de hielo durante cerca de diez meses, antes de ser aplastado por el hielo y hundirse finalmente a unos 3.000 metros de profundidad.

Aquel viaje pasó a la leyenda gracias a la milagrosa supervivencia de Shackleton y su tripulación, que lograron huir del lugar a pie y luego utilizando botes, viéndose obligados a hacer campamentos sobre la banquisa, hasta que esta se quebró.

El “Falklands Maritime Heritage Trust” tiene el honor de confirmar que la expedición Endurance22, cuya misión es localizar, vigilar y filmar los restos del “Endurance” ha zarpado de Ciudad del Cabo con destino al mar de Weddel, en la Antártica indicaron los organizadores de la expedición.

Piloto Luis Pardo, el chileno que los salvó.

Las personas que han vivido en la región de Magallanes o que son de allá directamente conocen la historia muy bien, sin embargo, para el resto del país, la heroica hazaña del Piloto Luis Pardo pasa desapercibida.

Luis Pardo fue parte del personal de la Armada de Chile y en 1915 estuvo a cargo de la misión de rescate de los 22 hombres (y del gato) del Endurance, antes de partir en su empresa, escribió a su padre las siguientes líneas que quedaron a fuego marcadas en la historia:

“Cuando usted lea esta carta, o su hijo estará muerto o habrá llegado a Punta Arenas con los náufragos. No retornaré solo”.

Luis Pardo.

Así remataba la carta que hace 100 años el entonces teniente Luis Pardo le enviaba a su padre en agosto de 1915, cuando estaba a punto de dirigir la misión más importante de su vida. Y de las de muchos otros.

Horas después se lanzaría a las intempestivas aguas antárticas para rescatar a los 22 náufragos británicos que estaban varados en una isla tras el fracaso de la que se convirtió en la última expedición mayor de la era dorada de las exploraciones a la Antártica, liderada por Ernest Shackleton.

Llevaban a la deriva más de un año y medio, y tras tres intentos fallidos de rescate internacional el gobierno británico recurrió al gobierno chileno, que puso a cargo a Pardo, su hombre más experimentado: un marino mercante que navegaba en las aguas australes como si fueran el jardín de su casa.

La tarea es grande, pero nada me da miedo“, aseguraba Pardo en la misiva a su padre.

Piloto Luis Pardo.