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Confesiones de Hugo Bustamante revelan nuevos asesinatos en su historial criminal

El "asesino del tambor" confesó a la periodista Ivonne Toro haber cometido dos asesinatos en 1996, años antes del crimen de Ámbar Cornejo, en el marco de una investigación para su próximo libro "La niña Ámbar".

El caso de Ámbar Cornejo, que sacudió a Chile en 2020, continúa revelando detalles sombríos. Hugo Bustamante, conocido como el «asesino del tambor», ha confesado recientemente su implicación en otros dos asesinatos cometidos en 1996, según reveló la periodista Ivonne Toro Agurto en su próxima obra, «La niña Ámbar».

Ámbar, de 16 años, fue encontrada sin vida en la vivienda que compartían su madre, Denisse Llanos, y Bustamante. La joven había desaparecido después de dirigirse a la casa de su madre para cobrar la pensión alimenticia que le depositaba su padre. Desde el hallazgo de su cuerpo, tanto Llanos como Bustamante cumplen condenas por distintos delitos cometidos contra ella.

Las nuevas confesiones de Bustamante

Bustamante, actualmente recluido en el Centro Penitenciario de Rancagua, confesó en el marco de la investigación de Toro haber cometido otros dos asesinatos antes de ser conocido por el doble homicidio que le valió su apodo. Durante sus conversaciones con Toro, Bustamante admitió que en 1996 asesinó a Elena Hinojosa y a su hijo Eduardo Páez, quienes desaparecieron hace casi tres décadas.

Un «regalo» siniestro

En un intercambio con la periodista, Bustamante mencionó enigmáticamente que le tenía un «regalo». Tras varios rodeos, reveló los nombres de sus víctimas de 1996. «No sé si darle los nombres de las dos personas que desaparecieron y que hasta hoy no se han encontrado», escribió en una carta. Eventualmente, confirmó que se trataba de Hinojosa y Páez.

Toro documenta que Bustamante y Páez se conocieron en la cárcel en los años 90 y mantuvieron contacto después de quedar en libertad. La madre y su hijo desaparecieron tiempo después, y la hermana de Páez señaló a Bustamante como la última persona que los vio con vida. En su defensa, Bustamante alegó que Páez había sido secuestrado y que él había intentado ayudar a liberarlo, versión que quedó sin comprobar y el caso fue archivado.

Detalles adicionales

Bustamante también confesó recientemente estos crímenes a un oficial de Gendarmería, proporcionando detalles sobre el lugar donde estarían enterrados los cuerpos de Hinojosa y Páez. En una última reunión con Toro el 30 de enero de este año, Bustamante reflexionó sobre sus acciones, señalando que Páez «se metió donde no debía meterse y gastó plata que no debía gastar».

«Eduardo tenía un problema. Se metió donde no debía meterse y gastó plata que no debía gastar (…) Yo lo siento mucho. Incluso le expliqué en una carta: traté de hacer un bien, me hice un mal. Debí haberme callado», dijo Bustamante, refiriéndose a sus intentos de ayudar que terminaron en asesinatos.

Conclusión

Las revelaciones de Bustamante agregan una nueva capa de horror a su historial criminal, destacando la complejidad de su perfil psicológico y las motivaciones detrás de sus crímenes. La investigación de Ivonne Toro para su libro promete arrojar luz sobre estos y otros aspectos del caso de Ámbar Cornejo.