Durante la sesión de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputadas y Diputados, la diputada independiente de Renovación Nacional, María Luisa Cordero, causó revuelo y controversia con sus comentarios sobre la esquizofrenia.
En el contexto del debate sobre la ley corta de Isapres y las enfermedades que podrían colapsar el sistema de salud público, la parlamentaria irrumpió con una declaración polémica, afirmando: «Decirle a la doctora Daza que yo le hago clases de psiquiatría: si hay alguien que no se suicida son los esquizofrénicos, los que se suicidan son los papás de los esquizofrénicos que los tienen que aguantar. Perdón a pesar de que soy psiquiatra».
Estas palabras provocaron reacciones inmediatas entre sus colegas diputados. El diputado Hernán Palma del Partido Humanista, visiblemente afectado, respondió desde su experiencia personal como padre de una joven con esquizofrenia, expresando su desacuerdo con los comentarios de Cordero. «Yo tengo una hija esquizofrénica y no tengo ganas de suicidarme, doctora Cordero. No lo puedo soportar, no, no, no. Sus ironías no me hacen ningún chiste, permiso», manifestó.
La diputada Andrés Giordano del Frente Amplio calificó los dichos de Cordero como «indolentes», mientras que Emilia Schneider solicitó que «corte la violencia y el show».
Las declaraciones de la diputada Cordero generaron una ola de críticas y molestias tanto dentro como fuera del Congreso, evidenciando la sensibilidad y la importancia de abordar con respeto y empatía temas relacionados con la salud mental.


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