Camila Gómez, quien se encuentra realizando una caminata desde Ancud a Santiago para recaudar fondos para el tratamiento de Tomás, aclaró las razones detrás de su decisión. Según explicó, el ministerio ofreció transportar el medicamento a Chile, pero con la condición de que ella cubriera su costo total.
Lo que ellos me ofrecieron fue que yo pagara el medicamento en su totalidad y que ellos me lo traían a Chile para que se lo pusiera en un hospital público. Pero yo debía costearlo en su totalidad. Ellos no iban a dar ningún tipo de aporte ni apoyo económico. Solamente podían traer el frasco a Chile, señaló.
La joven madre expresó su preocupación por la seguridad y eficacia del tratamiento en Chile, destacando que preferiría que su hijo fuera tratado por especialistas con experiencia en administrar este tipo de terapias.
“Yo consideré que al ya tener la totalidad del dinero, yo preferiría como madre, por seguridad de mi hijo, que se lo administren en el lugar donde están los especialistas que ya han puesto esta terapia a otros niños. En un lugar donde están preparados para manejar este tipo de terapias, y no que lo administren aquí por primera vez médicos que no están acostumbrados. Este medicamento nunca se ha puesto en Chile”, explicó.
Camila enfatizó que la única oferta del ministerio fue traer el medicamento al país, sin ningún aporte económico para costear el tratamiento. “Ellos lo único que ofrecieron es que yo lo pague y ellos traer el frasco a Chile”, repitió enfáticamente.
La madre de Tomás también manifestó su decepción por la publicación de la información en un contexto que ella consideraba privado. Hasta ahora, no había emitido ninguna declaración sobre el ofrecimiento en sus redes sociales.
“Yo les dije que ya para Tomás está resuelto. Gracias a la gente está resuelto. Pero yo les pedí que ya no ayudaran a Tomás, sino que hicieran el camino para los demás niños que van a necesitar esta terapia. Ellos dijeron que el medicamento por ahora no se puede traer a Chile”, concluyó.
Camila Gómez continúa su caminata, buscando no solo el tratamiento para su hijo, sino también concienciar sobre la enfermedad y lograr que otros niños en Chile que sufren de distrofia muscular de Duchenne puedan acceder a las terapias necesarias.
La familia necesita un total de 3.500 millones de pesos para costear el tratamiento, y a pesar de la polémica, Camila mantiene su objetivo de asegurar la mejor atención posible para Tomás.


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