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Primer semestre universitario: expertos revelan estrategias para triunfar y cuidar tu bienestar

Primer semestre universitario: Expertos revelan estrategias para triunfar y cuidar tu bienestar

Planificación, resiliencia y autocuidado: los pilares para adaptarse a la vida universitaria y enfrentar con éxito el primer semestre.

El ingreso a la universidad representa uno de los cambios más significativos en la vida de los jóvenes. La transición desde el colegio no solo implica un aumento en la carga académica, sino también un desafío en la gestión de la autonomía y del bienestar emocional. Los horarios fragmentados y la necesidad de organizar el tiempo de manera independiente pueden generar estrés y frustración si no se adoptan estrategias adecuadas.

Para el psicólogo y director de la carrera de Psicología de la Universidad Autónoma de Talca, Pablo Palma, comprender este cambio es el primer paso. “Primero hay que aceptar que se trata de un ciclo distinto. Planificar la semana, especialmente los horarios de estudio, será fundamental, ya que se requerirá más tiempo del que estaban acostumbrados en el colegio. Además, entrenar la tolerancia a la frustración es vital: descubrir tu máximo rendimiento puede tomar al menos un semestre”, explica.

Palma enfatiza la importancia de aprovechar las “ventanas” o bloques libres entre clases. Según el especialista, estos espacios no deben considerarse tiempo perdido: “Planificar estas horas para estudiar o realizar actividades que ayuden a manejar el estrés, como el deporte, es clave para mejorar la calidad de vida universitaria”.

Uno de los errores más frecuentes en el primer semestre es intentar replicar de inmediato el rendimiento escolar anterior. Palma recomienda avanzar de forma progresiva: “Cada estudiante debe probar sus límites y tiempos. Una meta realista para el primer semestre es aprobar todos los ramos, independientemente de la nota; en semestres posteriores se puede aspirar a mejorar los promedios”.

El bienestar físico y mental también es un factor determinante. “Es fundamental respetar los tiempos de descanso, dormir adecuadamente y mantener una alimentación saludable. Un cerebro privado de sueño y mal alimentado puede reducir su capacidad cognitiva hasta en un 30%”, advierte. Además, el especialista hace un llamado a la autocompasión y a elegir entornos sociales saludables, ya que la soledad es uno de los principales desafíos del primer año.

Para ello, recomienda participar en actividades extracurriculares, como clubes, deportes o voluntariados, que facilitan conocer personas con intereses similares fuera del aula. Formar grupos de estudio también ayuda a comprender temas complejos y a crear lazos de apoyo esenciales para enfrentar momentos de estrés académico.

“Por último, el principal consejo es no sobreexigirse ni fijarse expectativas irreales. El primer año no se trata de ser el más brillante de la clase, sino de desarrollar resiliencia y hábitos que sostendrán toda la carrera”, concluye Palma.