El accidente de helicóptero que le costó la vida al expresidente Sebastián Piñera el 6 de febrero de 2024 se produjo por un empañamiento interno del parabrisas (flash fogging), que provocó la pérdida de referencias visuales del piloto. La alcoholemia descartó la presencia de alcohol en su organismo y los otros tres ocupantes lograron sobrevivir.
El informe final de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) concluyó que el helicóptero Robinson R44 II, pilotado por el exmandatario, perdió visibilidad debido a un fenómeno conocido como flash fogging, es decir, un empañamiento súbito del vidrio interior de la cabina que impidió mantener contacto visual con el exterior.
El hecho ocurrió la tarde del 6 de febrero de 2024 sobre el Lago Ranco, en la Región de Los Ríos, mientras Piñera maniobraba la aeronave poco después del despegue. Según la DGAC, la condensación dentro del parabrisas provocó una rápida pérdida de visión, lo que llevó a una desorientación espacial y, finalmente, al impacto con la superficie del lago.
En el helicóptero viajaban también su hermana Magdalena Piñera, el empresario Ignacio Guerrero y su hijo Bautista Guerrero, quienes lograron escapar nadando y fueron rescatados por embarcaciones particulares. Piñera, en cambio, no alcanzó a abandonar la aeronave.
El informe técnico confirmó además que el expresidente no estaba bajo los efectos del alcohol ni de otras sustancias al momento del accidente, registrando una alcoholemia de 0,00 g/L. La DGAC también descartó fallas mecánicas o meteorológicas, señalando que el helicóptero se encontraba en condiciones aeronavegables y que el entorno visual se degradó por completo en cuestión de segundos.


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