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Columna de Opinión: La seguidilla de casos de corrupción: ¿Una tónica a la que nos estamos acostumbrando?

En los últimos años, hemos sido testigos de cómo nuestro país ha experimentado un aumento preocupante en la percepción de la corrupción, según los datos de Transparencia Internacional. Este fenómeno no solo socava la confianza de la ciudadanía en las instituciones públicas, sino que también representa un riesgo para la estabilidad y el desarrollo de nuestra democracia.

Ha sido muy grande la coincidencia de que aparezcan tantos casos que comprometen a las autoridades a nivel nacional. Desde alcaldes enfrentando a la justicia tras ser acusados de delitos de connotación sexual, líos de platas por el Caso Convenios (que lencería, manicure y sepa Dios cuantos más saldrán a la luz) presuntas vinculaciones socio/políticas en atentados, entre otros casos más que, con el pasar del tiempo, se están volviendo algo »cotidiano».

Y sin ir más allá, últimamente la agenda noticiosa se ha centrado en la región de La Araucanía respecto a estos hechos.

Según los resultados de una encuesta realizada por Criteria, el 90% de los ciudadanos considera que la corrupción es un problema muy grave, y un alarmante 85% opina que ha aumentado en los últimos tiempos.

Estos datos reflejan un incremento significativo en la percepción de la corrupción por parte de la población chilena. Comparado con cifras anteriores, donde la preocupación por este tema era menor.

Otra encuesta realizada por Libertad y Desarrollo en 2023 corrobora esta tendencia, señalando que los niveles de corrupción comenzaron a mostrar un incremento desde 2019, con fuertes alzas también registradas en 2015 y 2016. Este panorama sugiere que la corrupción no es un problema nuevo en Chile, pero su crecimiento reciente es motivo de alarma.

Uno de los aspectos más preocupantes identificados por estas encuestas es la percepción de que los organismos públicos, especialmente las municipalidades, son »muy» o »bastante» corruptos. Este diagnóstico coincide con el consenso entre especialistas que señalan a las municipalidades como los niveles más altos de corrupción en el país.

La lucha contra la corrupción es un desafío que requiere el compromiso y la colaboración de todos los sectores de la sociedad, donde la democracia tiene directa relación en los procesos electorales, los cuales no deben ser ajenos a nosotros. Solo trabajando juntos podremos construir un Chile más transparente, justo y democrático para las generaciones futuras.

Por Ashley Valdés.

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