Autor: Rodrigo Neira Sepúlveda, Director Regional Fundación Integra Araucanía.
En el marco de los 36 años de Fundación Integra, su director regional en La Araucanía reflexiona sobre la importancia de la educación parvularia, la pertinencia cultural y los desafíos para garantizar oportunidades de aprendizaje y desarrollo durante la primera infancia.
COLUMNA DE OPINIÓN
Fundación Integra cumple 36 años construyendo oportunidades para toda la vida, educando con calidad y cuidando a la primera infancia. Más de un millón de niñas y niños han pasado por nuestros jardines infantiles y salas cuna, dejando una huella que nos recuerda el profundo sentido de nuestra labor.
En este aniversario, renovamos una convicción fundamental: el futuro se juega hoy, en las experiencias, los vínculos y los aprendizajes que construimos durante los primeros años de vida. La evidencia señala que cerca del 90% del desarrollo cerebral ocurre antes de los cinco años. Por eso, ofrecer educación parvularia de calidad no es solo una tarea educativa: es una responsabilidad con el bienestar presente y las oportunidades futuras de cada niña y niño.
En La Araucanía, este compromiso adquiere una especial relevancia. Nuestra riqueza cultural, la presencia del pueblo Mapuche y la diversidad de realidades urbanas y rurales nos desafían a desarrollar experiencias educativas pertinentes, inclusivas y respetuosas de las identidades de cada comunidad. Esto supone escuchar a las familias, reconocer los saberes del territorio y comprender que cada niña y niño tiene derecho a aprender y desarrollarse plenamente, independientemente de dónde viva o de sus circunstancias.
La calidad educativa se construye en lo cotidiano: en una interacción afectuosa y oportuna, en una experiencia que despierta la curiosidad, en el cuidado que entrega seguridad y en los espacios que promueven la autonomía y el protagonismo infantil. Para hacerlo posible, necesitamos equipos educativos comprometidos, condiciones adecuadas para su labor y una colaboración permanente con las familias, las comunidades y las instituciones de nuestro territorio.
Sabemos que persisten desafíos para garantizar un acceso equitativo a la educación parvularia. Enfrentarlos requiere comprender que la equidad no consiste únicamente en ampliar la cobertura, sino también en asegurar oportunidades de aprendizaje y bienestar con calidad y pertinencia territorial.
Como Fundación Integra, tenemos la responsabilidad de seguir fortaleciendo nuestras prácticas educativas y de contribuir, junto a otros actores regionales, a que la primera infancia ocupe el lugar prioritario que merece en las decisiones públicas y en las preocupaciones de nuestra sociedad.
En este aniversario, reconozco especialmente a quienes hacen posible esta tarea cada día: nuestros equipos educativos y trabajadoras y trabajadores, cuyo compromiso se expresa en cada vínculo que construyen con las niñas, los niños y sus familias.
Celebrar 36 años es renovar nuestro compromiso con el presente y el futuro de La Araucanía. Porque el futuro no comienza mañana: se construye hoy, en cada oportunidad que somos capaces de ofrecer a nuestras niñas y niños.


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