Entre este martes 22 de julio y el 5 de agosto, el planeta vivirá algo inédito: el día más corto jamás registrado, con hasta 1,51 milisegundos menos de duración de lo habitual. Así lo afirmaron investigadores vinculados a la NASA, quienes atribuyen esta aceleración en la rotación terrestre a una combinación de factores naturales, entre ellos, la posición actual de la Luna.
Según el informe citado por el medio Perfil, esta variación se debe a que durante estas fechas, el satélite natural ejerce una fuerza gravitatoria más pronunciada sobre la Tierra, ya que su órbita está más inclinada respecto al ecuador terrestre, lo que acelera levemente la rotación y acorta la duración del día.
La Luna como acelerador… y freno
Como explicó la astrónoma Catalina Urrejola, doctora en Astronomía de la Universidad de La Serena, “la Tierra no siempre gira igual. A veces lo hace un poquito más rápido, otras más lento, como si tuviera aceleraciones y frenadas leves, imperceptibles para nosotros”.
De hecho, el pasado 9 de julio ya se había registrado un fenómeno similar, pero que ahora sería superado por esta nueva ventana temporal.
La Luna no solo puede acelerar la rotación, también la frena. El físico David Gozzard, de la Universidad de Australia Occidental, indicó que “a veces actúa como un freno de mano, provocando mareas que se abultan hacia ella y reducen la velocidad del planeta. Pero cuando se aleja del ecuador, ese efecto disminuye y la rotación se acelera levemente”.
¿Influye el cambio climático?
Sí. Estudios recientes financiados por la NASA han demostrado que el derretimiento de glaciares y el movimiento de aguas subterráneas han desplazado el eje terrestre hasta 9 metros desde el año 2000, lo que también ha modificado la rotación del planeta.
Además, la expansión atmosférica provocada por el calentamiento global puede alterar la circunferencia terrestre y generar efectos contrarios, es decir, hacer que los días se alarguen. Se estima que, de continuar esta tendencia, los días podrían durar hasta 2,62 milisegundos más hacia finales del siglo.
¿Debemos preocuparnos?
Para tranquilidad general, los científicos afirman que este tipo de variaciones son naturales y cíclicas. La Tierra y la Luna han interactuado de esta forma durante 4.500 millones de años, manteniendo un equilibrio que, aunque dinámico, no representa ningún riesgo para la vida cotidiana.
En resumen, estamos siendo testigos de una microvariación histórica en la rotación del planeta, algo que confirma lo viva y cambiante que sigue siendo nuestra Tierra.


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