Durante el debate de un proyecto de ley sobre contratos agrícolas, la diputada Gloria Naveillan impidió que hablaran representantes de Agricultores Unidos, mientras gremios tradicionales como SOFO, SAGO y SAVAL rechazaron la propuesta que busca garantizar precios mínimos referenciales para los pequeños productores.
En una tensa sesión de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, se profundizó el conflicto entre pequeños agricultores y los gremios tradicionales del agro. El debate giró en torno al proyecto de ley sobre contratos agrícolas, una iniciativa que busca establecer acuerdos escritos con precios mínimos referenciales en la compraventa de granos, lo que permitiría mayor transparencia y estabilidad para los productores.
Sin embargo, la discusión quedó marcada por dos hechos: la negativa de la diputada Gloria Naveillan (presidenta de la comisión) a permitir que expusiera la Asociación de Agricultores Unidos, y la oposición de gremios tradicionales —reunidos en el Consorcio Agrícola del Sur (CAS)— a la propuesta legislativa.
“Traicionan al campo”
Camilo Guzmán, presidente de Agricultores Unidos, fue enfático al criticar la actitud de los gremios y de la diputada Naveillan:
“Existen gremios que no representan a los agricultores y defienden a quienes hoy nos tienen en crisis como sector”, declaró.
“Este proyecto lo levanta el Chile real. Sentimos vergüenza de que existan organizaciones que protegen a la agroindustria en vez de defender a los agricultores que deberían representar”.
Desde el CAS, el presidente Gastón Caminondo calificó el proyecto como una “distorsión del mercado” y “fijación de precios”, pese a que el texto no establece valores obligatorios, sino umbrales mínimos basados en los costos internacionales de importación, según aclararon desde Agricultores Unidos.
Acusan exclusión y desconocimiento técnico
Durante la sesión, varios diputados solicitaron que se permitiera la intervención de Agricultores Unidos, organización que impulsó originalmente el proyecto. No obstante, la diputada Naveillan impidió su participación, lo que fue considerado una exclusión deliberada.
“Carecen de sustento técnico y económico. Hablaron sin saber de lo que se está presentando”, indicó Guzmán en referencia a los gremios que criticaron la ley.
“Quienes dicen que el proyecto es malo desconocen la libre competencia. Ellos son los que no respetan la normativa del libre mercado”, añadió.
Oligopsonio y pobreza rural
La Asociación hizo un llamado a mirar el problema desde una perspectiva estructural, advirtiendo que el mercado agrícola chileno opera como un oligopsonio, donde pocos compradores concentran el poder de negociación, imponiendo condiciones que perjudican a los pequeños y medianos productores.
“¿A quién representan, realmente, los gremios que dicen defender a los agricultores?”, se preguntó Guzmán.
“En regiones como Ñuble, donde la pobreza rural golpea fuerte, postergar reglas mínimas en favor de la transparencia en el mercado parece más bien una forma de proteger al poder comprador, no al productor”.


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