El país trasandino encabeza las proyecciones de crecimiento económico en América Latina con un 5 %, mientras Chile figura en el puesto 11, con un 2,4 %, según el último informe de la Cepal.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) actualizó esta semana sus estimaciones de crecimiento regional, proyectando una expansión del 2,2 % para América Latina y el Caribe en 2025. En ese contexto, Argentina lidera la lista con una proyección del 5 %, mientras que Chile se ubica entre las economías de crecimiento moderado, con un 2,4 %, ocupando el puesto 11 del ranking.
Según el organismo, los factores que explican el alto crecimiento proyectado para Argentina están asociados a un efecto de base estadística, producto de años previos de recesión, y al impacto inicial de las reformas económicas aplicadas por el nuevo gobierno.
Entre los elementos destacados por analistas del organismo, figura el llamado “efecto rebote”, un fenómeno macroeconómico en el que economías que han registrado caídas importantes en años anteriores muestran aumentos porcentuales más altos al experimentar una recuperación, incluso moderada.
Además, las proyecciones incorporan el impacto de ajustes fiscales y monetarios significativos implementados por el actual Ejecutivo argentino, que incluyen reducción del gasto público, eliminación de subsidios y reformas estructurales. Aunque estas medidas han generado controversia y un costo social elevado, también han influido en las expectativas del mercado.
En contraste, Chile presenta un escenario de crecimiento más estable pero sin grandes impulsos expansivos. Las proyecciones de la Cepal ubican su crecimiento en 2,4 %, una cifra en línea con la tendencia regional, pero que refleja cierta desaceleración en sectores como la minería, la inversión privada y el consumo interno, según el informe.
El secretario ejecutivo de la Cepal, Juan Manuel Salazar-Xirinachs, sostuvo en entrevista con CNN que el panorama regional muestra signos de negociación y no de guerra comercial, pero advirtió que persiste un contexto económico internacional complejo, lo que obliga a los países a fortalecer sus políticas fiscales y de desarrollo.
Finalmente, el informe hace un llamado a las economías de la región a movilizar recursos internos y externos, fortalecer la inversión pública y privada, y avanzar hacia instituciones más ágiles y eficaces, con el fin de evitar una nueva década perdida.


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