El candidato plantea medidas económicas y de infraestructura como solución al conflicto en la región, sin referencias claras a la desigualdad social ni a la crisis habitacional que enfrentan comunidades mapuche y sectores rurales.
El programa de gobierno de Franco Parisi, presentado para las elecciones presidenciales de 2026, incluye un apartado específico para la región de La Araucanía. En este, el economista propone “industrializar la producción forestal” y apostar por la construcción de corredores bioceánicos que conecten Chile con Argentina, con el fin de generar empleos y reactivar la economía regional.
La propuesta también plantea fortalecer el control del terrorismo y el narcotráfico, reforzando la presencia de las policías y del sistema judicial, sin precisar cómo se diferenciará el abordaje de los conflictos políticos de las comunidades indígenas respecto del crimen organizado.
En materia de pueblos originarios, el documento se limita a señalar la necesidad de una “mayor integración productiva” y de generar instancias de diálogo, pero no contempla compromisos concretos sobre restitución de tierras ni políticas que aborden las demandas históricas del pueblo mapuche.
Desde un enfoque crítico, las propuestas de Parisi para La Araucanía se centran en un modelo de desarrollo extractivo y en la seguridad pública, sin dar respuesta a los problemas estructurales que afectan a la región, como la pobreza rural, la falta de acceso a vivienda digna, el desempleo y la precarización laboral.
El plan de Parisi a nivel nacional
A nivel país, el programa se estructura en 17 áreas estratégicas que abarcan desde la modernización del Estado hasta la vivienda, la educación y la seguridad. Entre sus principales ejes se encuentran:
- Reforma del Estado: plantea la creación de un “Estado inteligente”, con más evaluaciones de los programas públicos y un fuerte control del gasto. Propone incluso cortar financiamiento a programas mal evaluados y limitar los sueldos de la alta dirección pública a un máximo de cinco millones de pesos.
- Seguridad: bajo el lema “es terrorismo, no tiene otro nombre”, el plan endurece la política contra el crimen organizado y el conflicto en el sur, priorizando la acción policial y penitenciaria antes que la resolución política.
- Salud y educación: propone digitalizar fichas clínicas, implementar turnos extendidos en hospitales y reducir listas de espera a través de convenios con privados. En educación, busca introducir el emprendimiento como eje curricular en la enseñanza técnico-profesional y articular trayectorias formativas ligadas a la minería, energía y agroindustria.
- Economía y medio ambiente: plantea un modelo de crecimiento basado en la minería, la energía y la industrialización forestal, acompañado de la creación de corredores bioceánicos para potenciar el comercio exterior. Sin embargo, las referencias a políticas medioambientales y de transición energética son superficiales frente al énfasis extractivo.
- Pueblos originarios: bajo el título “hacia adelante”, el programa menciona la necesidad de integración y diálogo, pero sin compromisos claros en torno a la autodeterminación, el reconocimiento constitucional ni la restitución territorial.
En conjunto, el proyecto de Parisi se presenta como un plan tecnocrático, centrado en la eficiencia y en la austeridad fiscal, pero con una visión que prioriza la competitividad económica sobre la cohesión social. Sus propuestas enfatizan el control del gasto, la productividad y la inserción internacional, mientras quedan relegados temas como la desigualdad, el acceso universal a derechos sociales y la reparación histórica a los pueblos originarios.


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