Un estudio del Observatorio Laboral proyecta un fuerte envejecimiento de la fuerza de trabajo regional al 2030, con aumento sostenido de personas en edad de jubilación y caída de la población joven ocupada.
La Región de La Araucanía enfrenta una transformación demográfica que impactará directamente su mercado laboral durante los próximos años. Así lo advierte el estudio “Análisis y proyección de empleo en la población longeva de La Araucanía”, elaborado por el Observatorio Laboral, que evidencia un marcado envejecimiento de la fuerza de trabajo y un menor recambio generacional.
Según los datos analizados, entre 2017 y 2024 la población regional en edad de jubilación aumentó de 144.850 a 184.837 personas, lo que representa un incremento del 27,6%. En contraste, la población joven entre 15 y 29 años se redujo en 10.179 personas, equivalente a una baja del 4,7%, consolidando una tendencia que tensiona la sostenibilidad del empleo regional.
El estudio proyecta que al año 2030 La Araucanía alcanzará 896.539 personas en edad de trabajar, escenario que exigirá la creación de entre 30 mil y 60 mil nuevos puestos de trabajo para mantener o recuperar los niveles de ocupación previos a la pandemia.
Uno de los hallazgos centrales es que un número significativo de personas en edad de jubilación continúa trabajando, principalmente debido a la insuficiencia de las pensiones, lo que obliga a complementar ingresos para cubrir necesidades básicas propias o familiares. A ello se suman motivaciones no económicas, como el deseo de mantenerse activas, conservar su autonomía, sostener su identidad laboral y evitar el aislamiento social.
Condiciones laborales más precarias
El informe advierte que quienes continúan trabajando en edad de jubilación lo hacen, mayoritariamente, en condiciones más precarias. El 64% se desempeña en la informalidad, el 49% trabaja de forma independiente y el 61% lo hace en jornadas parciales, cifras considerablemente más altas que las observadas en personas próximas a jubilar.
A esto se suma que más de la mitad de este grupo posee solo educación básica completa o menos, lo que limita sus posibilidades de reconversión laboral en un contexto marcado por procesos de automatización y digitalización que demandan nuevas competencias y mayor adaptabilidad.
El estudio también identifica brechas de género, señalando que las mujeres mayores enfrentan barreras adicionales asociadas a menores tasas históricas de participación laboral, pensiones más bajas y una mayor carga de trabajo de cuidado no remunerado.
Desigualdad territorial del envejecimiento
El envejecimiento poblacional no se distribuye de manera homogénea en la región. Comunas como Gorbea, Cunco, Teodoro Schmidt y Curacautín se ubican entre las más envejecidas de La Araucanía y del país, con más de 110 personas mayores por cada 100 menores de 15 años. Estas zonas enfrentan mayores dificultades para retener población joven, debido a escasas oportunidades laborales y limitado acceso a servicios.
En contraste, la zona lacustre y el eje Temuco–Padre Las Casas mantienen un mejor equilibrio generacional, concentrando mayores oportunidades económicas y de empleo.
El documento concluye que incorporar la transición demográfica como eje estratégico resulta clave para el diseño de políticas públicas, orientadas a la formación continua, el combate a la discriminación por edad, la mejora del sistema de pensiones y el desarrollo de la economía del cuidado, como condiciones necesarias para avanzar en desarrollo económico, justicia social y equidad territorial en La Araucanía.


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