Una carta enviada por Agricultores Unidos AG critica la falta de un análisis estructural en el reciente encuentro entre la Multigremial de La Araucanía y parlamentarios, apuntando a la repetición de medidas sin abordar el problema de fondo.
A continuación, la carta completa:
Carta al Director
A propósito del encuentro entre la Multigremial de La Araucanía y la bancada de parlamentarios de la región: en las intervenciones vuelven a aparecer los pedidos de siempre (beneficios tributarios, riego, conectividad, vivienda y un plan que el gobierno presentará «próximamente»), sin que asome un diagnóstico del problema de fondo. Sin diagnóstico no hay plan; hay una lista de pedidos.
Conviene revisar la frase recurrente que invierte la causalidad: «sin seguridad no hay desarrollo». La Araucanía registra la pobreza por ingresos más alta del país (28,6% frente al 17,3% nacional, Casen 2024) y la informalidad laboral más alta del país (35% al cierre de 2025, INE). La inseguridad no llovió sobre una región próspera: creció sobre cuatro décadas de cierre de cadenas productivas que daban empleo formal (lechería, remolacha, trigo, cordero, lana, papa, leguminosas), sustituido por trabajo informal. La violencia es consecuencia del vacío productivo, no causa de él.
Ese vacío tiene dos motores. El primero, la entrada de importaciones que no reflejan el costo real con que fueron producidas en origen: Iansa anunció cero contratos de remolacha 2026-2027 (440 productores), Tucapel cerró arroz (cerca de 200 productores entre Parral, Linares y San Carlos), la lechería pasó de 22.000 a 2.300 productores en una generación. El segundo, el desplazamiento territorial por la gran industria forestal, que con plantaciones extensivas de pino y eucalipto en la macrozona Maule-Biobío-Araucanía sustituyó agricultura familiar por monocultivo y trasladó el valor agregado fuera de la región.
La propuesta de «beneficios tributarios» merece revisión antes de pedirla. La gran mayoría de las pymes chilenas ya no paga Impuesto de Primera Categoría: el régimen ProPyme Transparente exime a cerca del 95% del universo pyme, y las que tributan lo hacen al 12,5% hasta 2027. Pedir más alivio tributario donde el grueso ya no tributa es pedir subsidios; y los subsidios, mientras no se corrijan las distorsiones de origen, funcionan como una lavadora que transforma recursos públicos en renta privada sin tocar la causa del problema. Esa plata se nutre, además, principalmente del IVA, que representa el 41,6% de la recaudación tributaria chilena (casi el doble del 20,2% promedio OCDE) y es regresivo: pesa más en el bolsillo del que compra pan que en el del que compra acciones.
Lo que falta es un plan, y no hay que inventarlo. El resto de los países productores resolvió este problema hace décadas: Estados Unidos con la Agricultural Marketing Agreement Act de 1937, la Unión Europea con la Política Agrícola Común desde 1962, Canadá con su sistema de supply management, Brasil con la Política de Garantía de Precios Mínimos desde 1943. No es un problema sin solución técnica conocida; es una decisión política que Chile no ha tomado. Ese es el plan en el que vale la pena trabajar: adoptar, ajustadas a nuestra realidad y a los tratados que hemos suscrito, las herramientas que el mundo desarrollado y los principales países productores aplican desde hace generaciones para defender su agricultura.
La Araucanía merece reconocer que su problema central no es la falta de inversión ni de seguridad, sino la destrucción de cadenas productivas por un mercado externo abusado y por un modelo de extracción territorial. Mientras esa conversación no entre a la mesa, las reuniones seguirán produciendo titulares, pero no producirán cosechas.
Camilo Guzmán
Presidente
Asociación Gremial Agricultores Unidos AG


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