Novena Digital

Medio de comunicación oficial de La Araucanía

LEY CHOLITO CON LA CORREA SUELTA: Chile discute perros ferales con cifras nacionales de hace cuatro años

Agricultores Unidos cuestionó la efectividad de la Ley 21.020 y pidió reforzar la trazabilidad, fiscalización y control de la reproducción de perros. El gremio advierte que el país sigue sin una medición nacional actualizada que permita determinar cuántos animales están abandonados, deambulan con propietario o se encuentran efectivamente en condición feral.

Chile avanza en una discusión legislativa para enfrentar los ataques provocados por perros asilvestrados, pero todavía existe una dificultad bastante más básica: determinar con precisión cuántos animales se encuentran realmente en esa condición.

Agricultores Unidos de Chile A.G. cuestionó la efectividad de la denominada Ley Cholito y planteó que el debate no debería concentrarse únicamente en controlar a las jaurías una vez que comienzan a atacar ganado o fauna silvestre, sino también en las causas que permiten que perros domésticos terminen abandonados, deambulando libremente o formando grupos ferales.

El gremio apunta particularmente a las falencias en identificación, trazabilidad, fiscalización y control de la reproducción.

Las cifras tienen cuatro años

Uno de los antecedentes utilizados para dimensionar el problema corresponde al estudio nacional encargado por la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere), difundido en 2022.

La investigación estimó la existencia de 8.306.650 perros con propietario en Chile y otros 3.461.104 animales observados en espacios públicos sin supervisión.

Pero existe una diferencia fundamental: esos 3,46 millones de perros no pueden ser considerados automáticamente como ferales.

La medición correspondía a animales encontrados sin supervisión en la vía pública, condición que por sí sola no permite establecer si estaban abandonados, tenían propietario, eran perros comunitarios o habían perdido completamente su dependencia de las personas.

Cuatro años después, esa distinción continúa siendo uno de los puntos débiles para dimensionar el fenómeno.

Agricultores Unidos sostiene que Chile necesita información territorial y periódica que permita identificar cuántos perros tienen dueño y deambulan libremente, cuántos fueron abandonados y cuántos se encuentran efectivamente en condición feral.

Registro obligatorio, cumplimiento cuestionado

La Ley 21.020 obliga a los responsables de perros y gatos a identificarlos e incorporarlos al Registro Nacional de Mascotas.

Sin embargo, el mismo estudio nacional de 2022 detectó que solamente un 27,4% de las mascotas analizadas contaba con microchip y estaba registrado. Además, un 19,8% de los animales salía solo a la calle.

Para Agricultores Unidos, esas cifras abren una discusión respecto de la capacidad real de la normativa para prevenir el abandono y el libre deambular.

La fiscalización corresponde principalmente a los municipios y autoridades sanitarias, mientras otras instituciones pueden intervenir dependiendo del tipo de infracción o delito.

El problema, según el gremio, es que la información se encuentra distribuida entre distintas instituciones y no existe un sistema nacional que permita evaluar fácilmente cuántas fiscalizaciones se realizan, cuántas infracciones terminan en sanciones y si efectivamente disminuye el número de animales abandonados.

El campo paga parte de la cuenta

El problema adquiere una dimensión distinta en sectores rurales.

Antecedentes oficiales utilizados durante los últimos años por organismos agrícolas sitúan a los perros entre los principales responsables de ataques contra ganado en Chile, incluso por sobre algunos depredadores naturales.

La situación ha provocado preocupación especialmente entre pequeños y medianos productores ovinos, quienes pueden perder varios animales durante un solo ataque.

La discusión también llegó al Congreso.

El 11 de agosto de 2026, la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó en general, por 10 votos a favor y dos en contra, proyectos refundidos que buscan establecer medidas de seguridad y protección de la biodiversidad frente a perros asilvestrados o ferales.

Para Agricultores Unidos, controlar esos animales es necesario, pero insuficiente si no se interviene previamente sobre el abandono y la tenencia irresponsable.

“Tenemos que cerrar la llave”

El presidente de Agricultores Unidos de Chile A.G., Camilo Guzmán, sostuvo que existe una cadena que puede comenzar mucho antes de que un perro termine formando parte de una jauría.

“Un perro no nace feral por definición. Existe una cadena que muchas veces comienza con reproducción sin control, continúa con una tenencia irresponsable, libre deambular o abandono y puede terminar con animales que pierden su dependencia de las personas y forman jaurías”, señaló.

Para Guzmán, intervenir solamente cuando el animal ya se encuentra asilvestrado significa enfrentar la última etapa del problema.

“Si solamente actuamos al final de esa cadena, nunca solucionaremos definitivamente el problema”, afirmó.

Una especie de “padrón” para perros

Entre las propuestas del gremio aparece el fortalecimiento del actual sistema de identificación.

Agricultores Unidos plantea que cada perro mantenga durante toda su vida una identificación asociada a una persona responsable y que cualquier venta, regalo o transferencia del animal quede registrada.

También propone regular la reproducción, establecer requisitos para quienes críen perros y aumentar las sanciones efectivas frente al abandono.

Guzmán planteó incluso estudiar una licencia de tenencia responsable, con exigencias que puedan variar dependiendo de la cantidad y características de los animales.

El gremio señala que deberían mantenerse regulaciones diferenciadas para perros de trabajo utilizados legítimamente en actividades agrícolas y ganaderas.

¿Muchos microchips o menos abandono?

Uno de los cuestionamientos centrales de Agricultores Unidos apunta también a la forma en que se evalúan las políticas públicas.

Instalar microchips, realizar esterilizaciones o destinar recursos públicos son indicadores que permiten conocer cuánto hizo una institución, pero no necesariamente si el problema disminuyó.

“Lo que Chile debe preguntarse es si disminuyeron los perros abandonados, los animales sin supervisión, los ataques a personas, los ataques al ganado y los perros que terminan asilvestrándose”, sostuvo Guzmán.

La diferencia no es menor.

Mientras el Congreso analiza nuevas herramientas para intervenir sobre perros ferales, la discusión vuelve a exponer una deuda más antigua: conocer si la Ley de Tenencia Responsable está logrando impedir que nuevos animales lleguen precisamente a esa condición.

Porque antes de controlar la jauría que aparece en el campo, queda una pregunta pendiente sobre el perro que alguna vez tuvo dueño, salió de una casa y nunca volvió.