Aunque los salarios reales han recuperado poder adquisitivo durante 2026, Chile enfrenta estas Fiestas Patrias con un escenario económico complejo: el crecimiento prácticamente se detuvo, el desempleo alcanzó 9,5% y la inflación anual llegó a 4,1%, con importantes alzas precisamente en alimentos y transporte.
Chile celebra este 18 de septiembre con una economía que entrega señales contrapuestas para los hogares.
Mientras los salarios reales han recuperado parte del terreno perdido frente al aumento de los precios, el país enfrenta una fuerte desaceleración de la actividad económica, un mercado laboral debilitado y una inflación que todavía permanece por encima de la meta del Banco Central.
Los últimos antecedentes disponibles muestran que el Producto Interno Bruto (PIB) cayó 0,2% durante el segundo trimestre de 2026 en comparación con igual período del año anterior.
A este resultado se suma el desempeño del Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec), que durante julio registró una disminución de 1,5% en doce meses.
Las cifras llevaron al Banco Central a reducir de manera importante sus perspectivas de crecimiento para este año.
En su Informe de Política Monetaria de septiembre, el organismo proyectó que la economía chilena crecerá entre 0,25% y 0,75% durante 2026.
Esto significa que, aunque los antecedentes disponibles no permiten afirmar simplemente que Chile se encuentre en recesión, la economía nacional atraviesa un período de crecimiento prácticamente nulo.
Desempleo alcanza 9,5%
Uno de los principales puntos de preocupación se encuentra en el mercado laboral.
Según los últimos datos entregados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación nacional alcanzó 9,5% durante el trimestre mayo a julio de 2026.
La cifra representa un aumento respecto del 8,7% registrado durante igual período del año anterior.
En doce meses, la cantidad de personas desocupadas aumentó 10,4%, mientras que el número de personas ocupadas disminuyó 0,2%.
A esto se suma una tasa de ocupación informal de 26,5%, lo que significa que más de uno de cada cuatro trabajadores se desempeña actualmente en condiciones de informalidad.
El deterioro del mercado laboral es uno de los factores que ayuda a explicar por qué, pese al aumento de las remuneraciones, muchas familias siguen percibiendo una situación económica difícil.
Inflación vuelve a golpear el bolsillo
El comportamiento de los precios tampoco entrega demasiado alivio para los hogares.
Durante agosto, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó 0,6%, mientras que la inflación acumulada en doce meses alcanzó 4,1%.
La cifra continúa por encima de la meta de 3% establecida por el Banco Central.
El dato adquiere especial importancia durante Fiestas Patrias debido a que algunos de los aumentos más importantes se concentraron precisamente en áreas vinculadas al gasto cotidiano de las familias.
Los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 1,4% durante agosto, mientras que la división transporte registró un incremento mensual de 1,6%.
En términos prácticos, llenar el carro del supermercado y trasladarse resultó más caro justo durante las semanas previas a uno de los períodos de mayor consumo del año.
Salarios reales muestran una recuperación
Sin embargo, no todos los indicadores son negativos.
Durante julio, las remuneraciones nominales aumentaron 7,8% en comparación con igual mes de 2025.
Al descontar el efecto de la inflación, los salarios reales registraron un crecimiento de 4,1% anual.
Esto significa que, en promedio, quienes mantienen un empleo han logrado recuperar capacidad de compra durante los últimos meses.
Esta situación podría estar contribuyendo a sostener el consumo de los hogares, pese al debilitamiento general de la economía.
Las ventas reales de supermercados, por ejemplo, aumentaron 2,1% anual durante julio, aunque el índice general de actividad del comercio registró una disminución de 0,2%.
El Banco Central proyecta actualmente que el consumo privado crecerá 1,7% durante 2026.
Un 18 marcado por la incertidumbre económica
El escenario con que Chile llega a estas Fiestas Patrias combina, por lo tanto, elementos positivos y negativos.
Las personas que mantienen sus empleos han experimentado, en promedio, una recuperación de sus remuneraciones reales. Sin embargo, esta mejoría ocurre en medio de una tasa de desempleo elevada, una economía prácticamente estancada y precios que continúan aumentando.
La situación se hace particularmente visible durante las celebraciones del 18 de septiembre, cuando las familias incrementan sus gastos en alimentación, transporte, reuniones y actividades recreativas.
A esto se suma que algunos de los rubros que tuvieron mayores aumentos durante agosto fueron precisamente alimentos y transporte.
El propio Banco Central ha advertido durante los últimos meses sobre una demanda debilitada, un deterioro del mercado laboral y el impacto que el aumento de los combustibles genera sobre los ingresos de hogares y empresas.
De esta forma, Chile llega a Fiestas Patrias con una paradoja económica.
Los salarios reales han mejorado y los hogares que mantienen ingresos estables cuentan, en promedio, con mayor capacidad de compra que hace un año. Sin embargo, conseguir empleo es más difícil, la actividad económica perdió fuerza y la inflación continúa restando parte de esa recuperación.
Para muchas familias, esa combinación se traduce directamente en una pregunta que vuelve a aparecer durante estas celebraciones: cuánto alcanza realmente el bolsillo para festejar este 18.


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