Mientras el Gobierno apuesta por utilizar la vivienda y las obras urbanas como motores de inversión y empleo, el proyecto de Presupuestos 2027 contempla que el gasto total del Serviu Araucanía disminuya desde unos $467.852 millones a $432.869 millones. Son cerca de $34.984 millones menos en términos nominales. La cifra no significa automáticamente menos viviendas, pero abre una interrogante sobre qué programas y proyectos regionales absorberán el ajuste.
El Gobierno del Presidente José Antonio Kast ha colocado a la construcción y a la vivienda entre las herramientas que pretende utilizar para impulsar la recuperación económica y la generación de empleo.
Sin embargo, las cifras contenidas en el proyecto de Ley de Presupuestos 2027 muestran una situación que merece atención en La Araucanía.
La comparación entre la Ley de Presupuestos 2026 y el proyecto presentado para el próximo año establece que el gasto total del Serviu Región de La Araucanía pasa de $467.852 millones a aproximadamente $432.869 millones.
La diferencia alcanza los $34.983,7 millones, equivalente a una disminución nominal de 7,48%. La cifra está confirmada dentro del proyecto presupuestario, pero permanece en trámite y todavía puede ser modificada durante su discusión en el Congreso. Además, el dato corresponde al gasto total del servicio y no permite concluir por sí solo que se construirán 7,48% menos viviendas.
Vivienda como motor de la economía
La disminución regional contrasta con el protagonismo que el propio Ejecutivo ha entregado al sector construcción.
En agosto, el ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, solicitó un aumento de 23,9% para el presupuesto de su cartera, argumentando que Vivienda debía contar con recursos acordes a su importancia en la generación de empleo e inversión.
El secretario de Estado sostuvo además que una expansión de esa magnitud permitiría avanzar simultáneamente en los compromisos habitacionales del Gobierno y activar alrededor de 190 mil empleos asociados a la construcción.
El Ejecutivo también ha presentado programas habitacionales como parte explícita de su estrategia de recuperación económica. En septiembre, el Minvu y la Cámara Chilena de la Construcción acordaron un trabajo conjunto para acelerar proyectos y empleo, señalando desde la cartera que el objetivo es utilizar la vivienda como parte de la recuperación.
Poduje pidió 23,9%, pero obtuvo menos
Finalmente, el aumento solicitado por Vivienda no se concretó en esa magnitud.
Poduje reconoció esta semana que el Presupuesto 2027 quedó por debajo de sus expectativas. Según las cifras expuestas por el ministro, el Gasto del Estado de Operaciones del Minvu alcanzaría los $4,8 billones, un incremento de 5,8%, mientras el programa habitacional crecería alrededor de 7% bajo la base de comparación utilizada por la cartera.
La situación nacional, sin embargo, no se reproduce de igual manera en todas las líneas presupuestarias ni necesariamente en todos los servicios regionales.
Y La Araucanía es un ejemplo.
Mientras el Gobierno informa un incremento global para el programa habitacional, el total consignado específicamente para el Serviu Araucanía presenta una caída nominal cercana a $35 mil millones al comparar la Ley 2026 original con el proyecto 2027.
Las metodologías de ambos porcentajes no son exactamente equivalentes, por lo que no corresponde restarlos directamente. Pero sí muestran una pregunta que deberá responder el Ministerio durante la discusión presupuestaria: ¿qué explica la disminución del gasto total del Serviu Araucanía mientras la política nacional busca expandir la actividad habitacional?
Una región con más de 12 mil viviendas todavía pendientes
La cifra adquiere relevancia al observar el volumen de proyectos habitacionales que todavía se encontraba en desarrollo en La Araucanía al cierre del anterior Plan de Emergencia Habitacional.
Según el informe final del Minvu, en febrero de 2026 la región contabilizaba 34.026 viviendas dentro del proceso habitacional.
De ellas, 21.491 figuraban como terminadas, entregadas o adquiridas; otras 6.965 permanecían en ejecución, mientras 5.570 estaban por iniciar, aunque estas últimas ya contaban con subsidios asignados.
Esto significa que al inicio de 2026 todavía existían más de 12.500 soluciones habitacionales entre proyectos en ejecución y viviendas por iniciar.
Por ello, una de las principales interrogantes será conocer qué parte del presupuesto de 2027 estará destinada a financiar arrastres de proyectos ya comprometidos y cuánto quedará disponible para iniciar nuevas soluciones.
No todos los recortes nacionales significan menos recursos regionales
Hay un elemento que obliga a mirar las cifras con precaución.
En el proyecto nacional aparecen disminuciones importantes en determinadas partidas. Por ejemplo, Asentamientos Precarios registra inicialmente una caída de 48,5%, mientras el Subsidio de Arriendo aparece con una disminución de 17,1%.
Sin embargo, Poduje aseguró que en ambos casos parte de los recursos que antes figuraban centralizados fueron trasladados directamente a los Serviu regionales.
Según el ministro, al incorporar esa redistribución, Asentamientos Precarios incluso tendría un aumento global y el Subsidio de Arriendo mantendría sus recursos.
Esta explicación vuelve todavía más importante desagregar el presupuesto específico de La Araucanía.
La caída de $34.984 millones en el gasto total del Serviu regional no permite determinar todavía qué parte corresponde a subsidios habitacionales, inversión urbana, arrastre de obras, préstamos, programas de barrios o modificaciones administrativas.
Algunos programas crecen y otros disminuyen
A nivel nacional, el proyecto tampoco contempla una reducción uniforme.
El Programa de Integración Social y Territorial registra un aumento de 18,6%, mientras el Sistema Integrado de Subsidios subiría 31,7%. En contraste, los préstamos para sectores medios y emergentes disminuyen 25,6%.
El proyecto contempla además 166.233 nuevos subsidios habitacionales a nivel nacional, al tiempo que algunas líneas específicas presentan reducciones.
Por lo tanto, la discusión no se limita a determinar si “sube o baja Vivienda”, sino a establecer qué tipo de política habitacional está priorizando el Gobierno y cómo se distribuyen territorialmente esos recursos.
Las promesas habitacionales de Kast
El Presidente José Antonio Kast ha colocado además la vivienda propia entre las prioridades declaradas de su administración.
Durante su Cuenta Pública, afirmó que el país enfrenta un déficit cercano a las 500 mil familias sin acceso a una vivienda, además de más de 120 mil familias viviendo en campamentos, y anunció medidas para ampliar el acceso de sectores medios, incorporar nuevos terrenos fiscales y acelerar proyectos habitacionales.
En agosto, el Gobierno también amplió el Fogaes y el subsidio para adquisición de viviendas, elevando a 80 mil los subsidios disponibles bajo ese instrumento.
Ese discurso hace que la reducción detectada en el presupuesto regional cobre especial relevancia.
La pregunta de los casi $35 mil millones
El proyecto todavía está en sus primeras etapas de tramitación y, por lo tanto, la disminución no constituye una cifra definitiva.
Tampoco es posible afirmar, a partir del total presupuestario, que determinadas viviendas dejarán de construirse o que proyectos específicos quedarán paralizados.
Pero sí existe un dato verificable: el Serviu Araucanía aparece en el proyecto 2027 con casi $35 mil millones menos que en la Ley de Presupuestos 2026 original.
Ahora falta responder qué explica esa diferencia.
¿Cuánto corresponde a proyectos terminados durante 2026? ¿Cuánto obedece a cambios en la estructura de financiamiento? ¿Qué programas pierden recursos? ¿Cuántos subsidios podrán entregarse? ¿Qué ocurrirá con las 6.965 viviendas que estaban en ejecución y con las 5.570 que figuraban por iniciar al cierre del anterior plan?
Esas respuestas permitirán determinar si estamos frente a una reorganización presupuestaria o ante una disminución que tendrá consecuencias concretas sobre la capacidad habitacional de La Araucanía.
Por ahora, la paradoja permanece: mientras el Gobierno busca convertir la construcción en uno de los motores de la recuperación económica, el principal servicio habitacional de La Araucanía aparece con casi $35 mil millones menos en el proyecto que definirá los recursos del próximo año.


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