7 de febrero de 2023

Alessandra en una exposición en Portal Temuco.

Alessandra de Lourdes: “Siento un inmenso amor y gratitud por esta hermosa tierra”

Nacida en Iquique, llegó a nuestra región el año 2003 para estudiar Pedagogía en la Universidad Católica y en el año 2018 se decidió a emprender, luego de haber trabajado en su rubro por 10 años. A tenido algunas dificultades, la pandemia sobre todo, pero eso no la dejó fuera de la competencia, siguió, se transformó en su manera de trabajar y se volvió a encontrar con sus clientes, “ha sido maravilloso” sostuvo.

Alessandra de Lourdes Koo Gamboni, así se llama esta mujer que nació en Iquique y que, en el año 2003 llegó a Temuco a estudiar la carrera universitaria de Pedagogía en la Universidad Católica en Temuco. Alessandra terminó sus estudios y después se dedicó a emprender en “Lourdes Hecho a Mano hace tan solo cuatro años”.

El emprendimiento de Alessandra consiste en la confección de accesorios femeninos a través de desechos textiles, trabajo que hace junto a otras 2 personas, Guillermina y Francisca, según explicó a Novena Digital. Para revisar el trabajo de Alessandra lo puedes revisar aquí.

Lee aquí la entrevista Alessandra.

¿A qué te dedicas en el día a día?:
Hace 4 años dedico tiempo completo a mi emprendimiento que ahora es microempresa.

¿Cómo nace tu proyecto?:
Lourdes Hecho a Mano nace en pleno ejercicio de mi labor docente por el deseo de liderar un proyecto propio y no depender del sistema para generar estabilidad económica.

¿En qué consiste?:
Somos una pyme regional comprometida con dejar una huella socio ambiental. Elaboramos productos conscientes con el medio ambiente confeccionando indumentaria y transformando desechos textiles en accesorios femeninos. Promovemos el comercio justo dando trabajo a mujeres que buscan mejorar sus ingresos generando un alto valor en los procesos de elaboración de nuestros productos inspirados en la naturaleza y en la energía del color.

¿Cuántas personas hacen esto junto a ti?:
Actualmente somos un equipo de 3 personas. Yo, Alessandra, que soy el alma creativa de esta pyme, Guillermina nuestra modista y Francisca, amiga y mamá apasionada por las costuras. Ambas son parte de la familia Lourdes hace más de 2 años.

¿Qué te impulsó a hacerlo?:
Soy educadora de profesión. Ejercí 10 años en distintos cargos laborales que me permitió conocer el rubro desde diferentes aristas. Decidí emprender porque me considero una persona muy crítica del sistema cuando no veo cambios reales. La resistencia al cambio del sistema educativo y los efectos negativos de la escolarización en los niños y niñas terminó por desilusionarme de mi trabajo. Esto generó la necesidad de tener un sustento propio para dejar atrás el agobio laboral, algo que transformó positivamente mi vida, incluso más de lo que yo misma imaginé.

¿Qué es lo que te motiva cada día a levantarte de la cama y hacer lo que tú haces?
El amor por lo que hago, las ganas de compartir nuestra experiencia con las personas y la necesidad de seguir adelante con mis proyectos para hacerlos crecer. Me considero una persona muy perseverante y apasionada y eso me mantiene de pie.

¿Crees que generas un cambio con tus acciones?:
Absolutamente. Somos de las pocas pymes dedicadas a promover la reutilización textil y el cuidado al medio ambiente con pequeñas acciones. Somos fieles a la idea de que no podemos hacer todo por cuidar nuestro entorno natural pero si podemos aportar con acciones significativas que suman.

¿Las personas que no están relacionadas contigo te han visto y te han preguntado que es lo que haces y porque lo haces?:

Siempre. Siento que muchas personas, sobretodo mujeres, se identifican con nuestra marca. No sólo por el hecho de tener un emprendimiento sino también por la energía que proyectamos. Es habitual responder a tantas preguntas sobre lo que hacemos y nos encanta contar nuestra historia porque creemos que sirve de inspiración para otra personas que están en ese proceso de hacer cambios en sus vidas.

¿Cuánto tiempo llevas haciendo esto?:
En marzo de este año (2022) cumplimos 4 años.

¿Dónde muestras tu trabajo?:
Antes de la pandemia teníamos puntos de venta en 3 tiendas entre Pucón y Temuco. Durante la pandemia nuestra mejor vitrina fueron las redes sociales, sobretodo a través de Instagram. Ahora que las medidas sanitarias se han flexibilizado decidimos salir a ferias y el reencuentro con nuestros clientes ha sido maravilloso y resultó ser la estrategia más efectiva para aumentar nuestras ventas.

¿Quieres mucho a tu ciudad?:
La Araucanía me acogió el 2003 cuando llegué a estudiar pedagogía a la UC Temuco. Con el tiempo me enamoré de su gente y de su entorno natural. Siento un inmenso amor y gratitud por esta hermosa tierra que me acogió como una hija más y que tanto me ha enseñado de la vida.

¿Qué dificultades han tenido?:
Hemos pasado por situaciones difíciles como todo emprendimiento. A veces las ventas bajan dependiendo de la temporada y la disciplina administrativa también falla, pero todo ha sido fuente de aprendizaje. Lo importante es no decaer y levantarse todos los días convencidos de lo que queremos hacer. La pandemia nos ha enseñado que todo puede cambiar de un segundo a otro, lo que nos ha permitido ser más flexibles con nuestros propios proyectos para no abandonar el barco, evitar la frustración y la ansiedad propia de estos tiempos.

¿Cuáles son sus barreras?:
El sobre-consumo de las personas. Hemos intentado generar cambios en quienes compran entregando mensajes simples y amigables para que nuestros clientes sientan que preferir productos locales es una oportunidad para reivindicar el comercio justo y dar trabajos a más personas que sustentan una familia con sus oficios. Así como también, transmitir la importancia de retrasar los efectos contaminantes provocados por la industria textil. Los resultados evolutivos del consumidor que hemos visto en estos 4 años es impresionante, muy positivo por lo demás. Sin embargo, aún existe un segmento que suele comprar de forma compulsiva y prefiere tiendas de retail aprovechando las famosas “ofertas”. Educar a ese grupo de consumidores respecto al origen y condiciones en que fue elaborada una prenda de ropa es un desafío diario.