La suspensión por falta de quórum sigue marcando la agenda comunal, mientras persisten dudas sobre la capacidad de funcionamiento del órgano.
Este martes 14 de abril se cumple una semana desde que el Concejo Municipal de Temuco no pudo sesionar por falta de quórum, un hecho que expuso públicamente la ausencia de concejales y dejó en pausa decisiones clave para la comuna.
Este martes 14 de abril se cumple una semana desde que el Concejo Municipal de Temuco no pudo sesionar por falta de quórum, un hecho que no solo interrumpió la agenda comunal, sino que dejó en evidencia un problema básico: la asistencia de los propios concejales.
Las reacciones no tardaron y provinieron desde el mismo concejo. El concejal Esteban Barriga fue categórico: “en 10 años nunca había visto que se suspendiera un consejo municipal por falta de quórum… es vergonzoso, es bochornoso”, señalando además que la situación retrasa temas clave para la comuna.
En la misma línea, Juan Necul calificó el episodio como “muy lamentable”, advirtiendo que quedaron sin discusión materias sensibles como seguridad y la contingencia en el Liceo Pablo Neruda. “Hoy día tenemos temas muy sensibles que no se pudieron colocar sobre la mesa”, afirmó.
El diagnóstico se repite. El concejal Pedro Greves sostuvo que “esto nunca había sucedido hace muchísimos años… es una vergüenza como concejales”, enfatizando que la falta de quórum terminó afectando directamente la tramitación de patentes, subvenciones e incluso recursos destinados a bomberos.
Por su parte, la concejala Micaela Becker, quien debió presidir la instancia fallida, fue aún más directa: “me da una sensación de un papelón bochornoso, vergonzoso lo que acaba de pasar”, agregando que no existen registros recientes de una situación similar y que se trata de una obligación básica no cumplida.
A una semana del episodio, el calendario vuelve a instalar un nuevo martes (día habitual de sesiones), pero sin certezas públicas sobre si el concejo logrará funcionar con normalidad. La duda no es menor, considerando que la suspensión anterior dejó una serie de materias pendientes.
Entre ellas, patentes comerciales, subvenciones municipales, modificaciones presupuestarias y temas urgentes en seguridad y educación, todos postergados por la falta de asistentes suficientes para sesionar.
El efecto fue inmediato: acumulación de tabla, desorden en la planificación de abril y retraso en decisiones administrativas, impactando tanto a la gestión interna como a vecinos y emprendedores que dependen de resoluciones municipales.
En ese contexto, más que una nueva sesión, lo que está en cuestión es algo más elemental: si el Concejo Municipal de Temuco está en condiciones de cumplir con su funcionamiento mínimo.
Sin confirmaciones claras y con el antecedente reciente aún vigente, la jornada de hoy se instala bajo una interrogante difícil de evitar: si el episodio fue una excepción o si, finalmente, el funcionamiento del concejo depende de algo tan básico como que sus integrantes decidan asistir.


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