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“¿Eres actriz? Actúa”: Mara Sedini destapa presiones, amenazas y fuego amigo en La Moneda

La exministra vocera rompió voluntariamente su silencio en Sin Filtros, el programa donde comenzó a construir su carrera política. Allí aseguró que fue limitada por el segundo piso de La Moneda, denunció presiones para entregar cargos, responsabilizó a Presidencia por uno de sus errores más recordados y afirmó que fue “sacrificada” en el primer cambio de gabinete. Sus declaraciones provocaron molestia y distintas reacciones dentro del oficialismo.

Mara Sedini decidió volver al lugar donde comenzó gran parte de su ascenso político para contar su versión sobre los 69 días que permaneció como ministra vocera del Gobierno de José Antonio Kast.

La periodista acudió voluntariamente a Sin Filtros, programa donde fue panelista antes de integrarse a la campaña presidencial y que ella misma describió durante la entrevista como su “casa”. De acuerdo con la promoción del espacio, distintos medios habían solicitado conversar con ella, pero la exautoridad escogió el programa donde construyó su perfil directo y confrontacional.

No fue, por tanto, una declaración improvisada ni una respuesta obtenida en medio de una actividad pública. Sedini preparó su regreso, esperó dos meses desde su salida de La Moneda y decidió entregar una extensa versión sobre las presiones, errores y conflictos que, según afirma, marcaron su paso por el Ejecutivo.

La acusación más contundente llegó hacia el final de la conversación.

“Sí. Hubo sabotaje desde el oficialismo para que yo saliera del cargo”, afirmó Sedini al ser consultada sobre si personas del propio sector político habían perjudicado deliberadamente su gestión.

“¿Eres actriz? Actúa”

Sedini aseguró que llegó a la vocería por mérito propio, luego de desempeñarse como portavoz durante la campaña presidencial y en la Oficina del Presidente Electo.

Según relató, su estilo directo y apasionado fue utilizado como un activo electoral, pero comenzó a incomodar una vez que el nuevo Gobierno llegó a La Moneda.

La exministra recordó que una persona a la que identificó como “una de las tres más poderosas del Gobierno” le pidió que modificara completamente su forma de comunicar.

“Este es el Gobierno de los fomes. Nos vestimos fome, hablamos fome, respondemos fome”, habría señalado esta figura, cuyo nombre Sedini se negó a revelar.

Cuando la entonces ministra preguntó por qué la habían convocado si su personalidad no era compatible con ese diseño, la respuesta habría sido: “¿Eres actriz? Actúa”.

Sedini planteó que su principal error fue aceptar esas instrucciones.

“Mi primera gran autocrítica es que no fui absolutamente auténtica en el cargo y me dejé amarrar y presionar por personas dentro del Gobierno”, manifestó.

Su defensa se basa en que fue obligada a abandonar precisamente el estilo que la había llevado a convertirse en una figura relevante de la campaña de Kast.

“Mi peor error fue no escucharme”, resumió.

Presiones para entregar cargos

Una de las denuncias más delicadas de la entrevista se relaciona con presuntas presiones ejercidas por dirigentes de un partido oficialista para instalar personas en cargos públicos.

Sedini relató que, mientras trabajaba en la Oficina del Presidente Electo, una figura importante de la política le entregó un currículum y le indicó exactamente el puesto que quería para esa persona.

“Con este tú te ahorras problemas. Esto es política”, habría sido la advertencia.

La exministra aseguró que revisó los antecedentes y entrevistó al candidato, pero que finalmente, junto al presidente Kast, optaron por otra persona.

Cinco días después del inicio del Gobierno, según su relato, quien le había entregado el currículum comenzó a criticarla públicamente.

Sedini agregó que una segunda autoridad del mismo partido intentó conseguir otro puesto, esta vez en una región. Al no obtener una respuesta favorable, supuestamente le señaló:

“Como no me lo vas a cumplir, por lo que veo, a partir de hoy salgo a destruirte en los medios”.

La exvocera afirmó que prefirió guardar silencio para no provocar un conflicto entre el presidente y uno de los partidos que respaldaban al Gobierno.

Aunque no identificó directamente a la colectividad, el entrevistador le preguntó reiteradamente si se trataba de Renovación Nacional. Sedini evitó confirmarlo de manera literal, pero respondió con expresiones como “a buen entendedor, pocas palabras”.

Por ello, sus declaraciones apuntan indirectamente a sectores de RN, pero no permiten afirmar como un hecho comprobado que el partido haya organizado una operación en su contra.

Su versión sobre Galvarino Apablaza

Sedini también abordó uno de sus errores más recordados como vocera: haber afirmado que Galvarino Apablaza estaba condenado por el asesinato del senador Jaime Guzmán.

El exfrentista no había sido condenado en Chile y su situación se encontraba vinculada a un proceso de extradición desde Argentina.

La exministra sostuvo que recibió la pregunta a último minuto y pidió una respuesta a Presidencia. Según relató, desde esa repartición le entregaron un papel en el que aparecía expresamente que Apablaza estaba “condenado”.

“Esa frase no es mía”, aseguró.

Sedini reconoció que ella y su equipo debieron verificar la información antes de comunicarla, pero manifestó que confiaba en que los datos proporcionados por Presidencia eran correctos. Añadió que pidió explicaciones después de la polémica, aunque no recibió una respuesta satisfactoria.

El antecedente distribuye responsabilidades dentro del Gobierno, pero no elimina la obligación que tenía como vocera de comprobar una información judicial altamente sensible.

Tampoco se presentaron pruebas que permitan concluir que el dato incorrecto fue entregado intencionalmente para perjudicarla.

“Yo nunca dije que el Estado estaba quebrado”

Otro de los episodios abordados fue la campaña comunicacional del Gobierno que utilizó la expresión “Estado en quiebra” para justificar la decisión de no contener completamente el alza del precio de los combustibles.

Sedini aseguró que nunca pronunció personalmente esa frase y afirmó que su autor fue Cristian Valenzuela, quien posteriormente habría asumido la responsabilidad.

Sin embargo, la publicación salió desde canales oficiales y dependía de la estructura comunicacional que ella encabezaba como ministra secretaria general de Gobierno.

Radio Bío Bío cuestionó duramente su explicación. Tomás Mosciatti sostuvo que no haber escrito o revisado personalmente el documento no la liberaba de responsabilidad política, considerando que se trataba de una estrategia elaborada y difundida por dependencias bajo su conducción.

“¿Desde cuándo la propia falta se convierte en argumento para defenderse?”, cuestionó el periodista durante el análisis realizado por la emisora.

La distinción, por tanto, está entre autoría y responsabilidad: Sedini puede no haber creado la frase, pero era la autoridad a cargo del ministerio que la comunicó.

La polémica carrera frente a los periodistas

La exministra también entregó su versión sobre el video en que apareció alejándose rápidamente mientras periodistas le preguntaban por el oficio de Contraloría relacionado con el concepto de “Estado en quiebra”.

Sedini aseguró que los reporteros ingresaron a una zona no autorizada del Palacio de La Moneda y calificó la situación como un “montaje” o un “show”.

También afirmó que una periodista posteriormente se acercó a pedirle disculpas.

Sin embargo, periodistas de Radio Bío Bío que trabajan habitualmente en La Moneda contradijeron su versión.

María José de la Barra señaló que las preguntas comenzaron en el Patio de los Naranjos y que el pasillo por el que avanzó Sedini no era un lugar prohibido para la prensa acreditada.

Explicó que en el sector existen baños, cocina, oficinas administrativas y accesos utilizados habitualmente por funcionarios y reporteros gráficos.

La discrepancia permanece abierta: Sedini sostiene que los periodistas vulneraron un espacio reservado, mientras Bío Bío afirma que tenían autorización para circular allí.

“Me dejaron sola”

Sedini aseguró que durante su paso por La Moneda no existió un diseño comunicacional suficientemente coordinado para posicionar los mensajes del Gobierno.

Según afirmó, la vocería no era considerada relevante y se transformó en una obligación que debía cumplirse, pero sin una estrategia política clara detrás.

“Sí, me dejaron sola”, reconoció.

La exautoridad relató que un ministro le escribió después de su salida para pedirle disculpas.

“Cuando todos nosotros tuvimos problemas, tú fuiste la primera en salir a defendernos. Cuando te atacaron a ti, nos quedamos todos callados. Fuimos unos cagones”, habría señalado el secretario de Estado, cuyo nombre Sedini decidió mantener en reserva.

La exvocera también afirmó que el cargo estaba “en extinción” y que el Gobierno no le asignaba valor.

Radio Bío Bío calificó esta afirmación como imprecisa, debido a que Claudio Alvarado continúa realizando vocerías como ministro del Interior y secretario general de Gobierno, aunque con un modelo diferente y funciones distribuidas entre otras autoridades.

“Me sacrificaron a mí”

Sedini sostuvo que no esperaba ser removida del gabinete el 19 de mayo, cuando cumplía solo 69 días como ministra.

Afirmó que su desempeño estaba mejorando, que había recuperado su estilo original y que había comenzado una estrategia con mayor presencia en regiones.

Según su interpretación, el cambio ministerial tuvo que ser ampliado para proteger la permanencia de otra integrante del gabinete.

“Yo creo que hubo que forzar un cambio de gabinete para no sacar a una ministra. Hubo que forzar el cambio de gabinete y me sacrificaron a mí”, declaró.

Aunque el entrevistador mencionó a la exministra de Seguridad Trinidad Steinert, Sedini no entregó todos los antecedentes que permitan comprobar su tesis.

También calificó como “humillante” la ceremonia pública en que debió abandonar el cargo, aunque posteriormente aclaró que se refería a la naturaleza de ese tipo de ceremonias y no a que hubiera sido personalmente humillada por el presidente.

Pese a sus fuertes críticas, evitó responsabilizar directamente a José Antonio Kast.

Sedini aseguró que las conversaciones con el mandatario son privadas, recordó que los ministros son “fusibles” y manifestó que el presidente tenía pleno derecho a modificar su gabinete.

Su ofensiva estuvo dirigida principalmente contra el segundo piso, determinados dirigentes partidarios y el diseño comunicacional del Gobierno, pero no contra Kast.

La Moneda evita entrar al fondo

Las declaraciones comenzaron a provocar reacciones dentro del oficialismo.

El biministro Claudio Alvarado dijo inicialmente que no había tenido tiempo suficiente para revisar la entrevista y que, por lo tanto, no podía emitir un juicio completo.

“Será la propia Mara Sedini quien tendrá que justificarlo, explicarlo, pero yo creo que no vale la pena comentarlo”, señaló.

También ironizó con una de las frases relatadas por la exministra.

“Si mi respuesta en ese sentido es fome, lo lamento, pero es la realidad”, agregó.

El ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot, afirmó en Radio Infinita que la entrevista “no fue una buena idea” y recordó que quienes ocupan cargos ministeriales permanecen mientras cuentan con la confianza del presidente.

Su reacción apuntó principalmente a la decisión de revelar conversaciones y conflictos internos del Ejecutivo.

Santelices habla de “silencio y lealtad eterna”

La respuesta más dura provino de la diputada republicana Macarena Santelices.

“Una exministra jamás traiciona a la patria”, escribió la parlamentaria.

“Cual soldado se muere con el orgullo de haber sido investida con el cargo porque la confianza de un Presidente fue puesta para guiar una cartera. Las situaciones de Estado son eso, situaciones que merecen silencio y lealtad eterna”, agregó.

La declaración fue interpretada como una acusación de deslealtad contra Sedini, aunque Santelices formuló su comentario de manera indirecta.

Su respuesta tampoco abordó si eran verdaderas o falsas las denuncias sobre presiones para entregar cargos o el supuesto sabotaje desde el oficialismo.

Francisco Orrego defendió su derecho a hablar

Una postura distinta adoptó el diputado de Renovación Nacional Francisco Orrego.

El parlamentario sostuvo que Sedini tenía derecho a entregar su versión, defenderse y desmentir las afirmaciones que considerara falsas.

Su posición resulta relevante porque la exvocera apuntó indirectamente hacia personas de RN al relatar las presuntas presiones para obtener nombramientos.

Hasta ahora, sin embargo, no existe una respuesta institucional detallada de Renovación Nacional que descarte o explique los episodios denunciados por Sedini.

Una entrevista que abrió más preguntas que respuestas

La aparición de Mara Sedini en Sin Filtros entrega antecedentes de interés público y abre una disputa dentro del oficialismo, pero no demuestra por sí sola que haya existido una operación organizada para sacarla de La Moneda.

La exministra describió amenazas, presiones, minutas incorrectas y un aislamiento progresivo, aunque evitó entregar nombres y no presentó documentos, mensajes o registros que permitieran comprobar sus acusaciones.

Al mismo tiempo, sus explicaciones no eliminan su responsabilidad como autoridad a cargo de las comunicaciones del Gobierno.

La entrevista deja así dos planos que pueden coexistir: Sedini pudo cometer errores graves durante su gestión y también pudo haber enfrentado fuego amigo desde sectores interesados en perjudicarla.

Por ahora, las primeras reacciones del oficialismo se han concentrado más en cuestionar que haya hablado y en acusar una ruptura de lealtades que en desmentir categóricamente el contenido de sus denuncias.