El plan impulsado por el presidente José Antonio Kast comenzó con excavaciones en la zona de Chacalluta. La estrategia incluye zanjas, muros de hasta cinco metros, drones, sensores y despliegue militar en más de 500 kilómetros de frontera.
El gobierno del presidente José Antonio Kast inició la ejecución del Plan Escudo Fronterizo, una estrategia destinada a reforzar el control en la frontera norte de Chile mediante barreras físicas, vigilancia tecnológica y presencia militar permanente.
Las primeras obras comenzaron en el sector cercano al complejo fronterizo Chacalluta, en la región de Arica y Parinacota, donde maquinaria pesada inició la excavación de una zanja de aproximadamente tres metros de profundidad, diseñada para impedir el tránsito de vehículos y bloquear rutas utilizadas para el ingreso irregular de migrantes.
La barrera física que busca frenar los cruces irregulares
El proyecto contempla que esta zanja de tres metros se construya en sectores donde se han detectado pasos no habilitados utilizados para cruzar la frontera.
El primer tramo se desarrollará entre los hitos 1 y 15 del límite con Perú, aunque la estructura no se extenderá sobre accesos oficiales como el complejo de Chacalluta o la línea ferroviaria internacional.
Según la planificación inicial del Ejecutivo, el sistema de barreras podría extenderse progresivamente a lo largo de más de 500 kilómetros de frontera en el norte del país, incluyendo sectores críticos de tránsito irregular cercanos a Colchane, en el límite con Bolivia.
Muros, sensores y drones: el componente tecnológico
Además de la zanja, el Plan Escudo Fronterizo contempla la instalación de muros o vallas de hasta cinco metros de altura en sectores donde se concentran rutas clandestinas de ingreso.
Estas estructuras estarán acompañadas por un sistema de vigilancia tecnológica permanente, que incluiría:
- drones de monitoreo continuo
- sensores de movimiento
- cámaras térmicas e infrarrojas
- torres de vigilancia con radares
- sistemas de reconocimiento facial
El objetivo es detectar movimientos en zonas del desierto donde el control territorial ha sido históricamente limitado.
Despliegue militar en la macrozona norte
El plan también contempla un despliegue permanente de efectivos en la frontera, con aproximadamente 3.000 funcionarios entre Fuerzas Armadas y policías, quienes realizarán patrullajes y vigilancia en sectores considerados críticos.
Este contingente operará bajo coordinación interinstitucional entre Ejército, Carabineros, PDI y organismos del Estado, con el objetivo de reforzar el control del territorio en las regiones del norte.
En paralelo, el gobierno designó un comisionado presidencial para la macrozona norte, encargado de coordinar las acciones de seguridad fronteriza y supervisar la implementación del plan.
La meta del gobierno: reducir el ingreso irregular
Desde el Ejecutivo sostienen que el Plan Escudo Fronterizo busca recuperar el control de la frontera norte frente al aumento del ingreso irregular de migrantes, además de enfrentar delitos asociados como contrabando y tráfico de personas.
Las proyecciones del gobierno apuntan a reducir el ingreso irregular en un 40 % durante los primeros tres meses y hasta un 80 % en un plazo de seis meses, según estimaciones oficiales.
El inicio de estas obras marca uno de los primeros movimientos estratégicos del nuevo gobierno en materia de seguridad y control migratorio, en un escenario donde la presión en la frontera norte continúa siendo uno de los temas más sensibles del debate político nacional.


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