El Gore informó una ejecución del 95,97% del presupuesto anual, destacando control financiero y priorización de entidades públicas, aunque el modelo deja interrogantes sobre autonomía territorial y diversidad de actores.
El Gobierno Regional de La Araucanía cerró el año 2025 con una ejecución presupuestaria del 95,97%, lo que equivale a $149.404 millones invertidos de un marco total de $155.685 millones, cifras que la administración encabezada por el gobernador René Saffirio presentó como un logro de gestión y ordenamiento institucional.
Desde el Gore se atribuye este resultado a la implementación de estrictas medidas de control financiero, aplicadas desde enero, junto con nuevos instrumentos de planificación y una redefinición de prioridades en la inversión regional. Sin embargo, este énfasis en el control y la revisión administrativa también marcó el inicio del período, generando retrasos iniciales que, según la propia autoridad, debieron ser encauzados durante el año.
En comparación con 2024, cuando la ejecución alcanzó solo un 69,2% (equivalente a $109.607 millones), el incremento es significativo: cerca de $39.800 millones adicionales, lo que representa un aumento del 26,7%. La cifra evidencia una mejora en el desempeño financiero, aunque el debate se traslada ahora hacia cómo y con quiénes se ejecutó esa inversión.
Uno de los ejes centrales de la gestión fue la decisión de priorizar entidades públicas por sobre privadas en la ejecución de recursos, argumento sustentado en mayores mecanismos de fiscalización, probidad y responsabilidad penal. Esta definición, si bien fortalece el rol de municipios y servicios públicos, también reduce la participación de otros actores territoriales, instalando un modelo de inversión más centralizado y restrictivo.
En términos sectoriales, las iniciativas de inversión concentraron el mayor peso, con una ejecución del 99,9%, equivalente a $99.952 millones, destinados principalmente a recursos hídricos, salud, transporte, educación, cultura y patrimonio. A ello se suman las transferencias corrientes, con un 94,4%, y la adquisición de activos no financieros, que alcanzó un 95,9%, principalmente en equipamiento, mobiliario y vehículos para instituciones públicas.
Desde la Gobernación se insiste en que la inversión se realizó sin considerar el color político de las autoridades comunales, apuntando a una lógica de necesidades territoriales y proyección estratégica, enmarcada en la ERD Araucanía 2040 y el fortalecimiento del Comité de Desarrollo Productivo Araucanía, con foco en la provincia de Malleco.
No obstante, más allá de las cifras, el cierre presupuestario deja abierta la discusión sobre el impacto real de la inversión en las comunidades, la velocidad de respuesta frente a urgencias sociales y el equilibrio entre control administrativo y dinamismo territorial, en una región que históricamente arrastra brechas estructurales profundas.


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