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Lo golpearon, lo atropellaron y lo remataron en el suelo: la noche que terminó con una brutal muerte en Temuco

Una salida nocturna en el centro de Temuco terminó en tragedia. Joaquín Garrido Sáenz, de 18 años, fue víctima de una secuencia de violencia extrema a la salida de una discoteca en calle San Martín, que días después terminaría con su vida.

La tarde del domingo ya había marcado el desenlace. El Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena confirmó la muerte de Joaquín Garrido Sáenz, de 18 años, quien permanecía en estado crítico tras una violenta agresión ocurrida a la salida de una discoteca en Temuco. Pero lo ocurrido horas antes, en plena madrugada, es lo que hoy reconstruye una de las secuencias más brutales registradas recientemente en la ciudad.

Todo comenzó como una riña en calle San Martín. Un enfrentamiento que, según los antecedentes, escaló en segundos. Primero, golpes de puño. Luego, un vehículo que irrumpe y lo atropella en medio del conflicto.

La escena no terminó ahí. Con la víctima en el suelo, sin posibilidad de escapar ni defenderse, llegó el golpe final: una patada directa en la cabeza. Un acto que quedó registrado y que hoy forma parte central de la investigación.

Tras la agresión, Garrido fue trasladado de urgencia al principal recinto asistencial de la región. Ingresó a la UCI, conectado a ventilación mecánica, mientras equipos médicos intentaban contener el daño provocado por la violencia del ataque. Su estado fue crítico desde el inicio.

Horas más tarde, durante la tarde del domingo, se confirmó su fallecimiento. La noticia no solo cerró una lucha médica, sino que cambió completamente el curso del caso.

Hasta ese momento, los dos imputados (de 18 y 19 años) se encontraban formalizados por homicidio frustrado y bajo la medida cautelar de prisión preventiva. Uno de ellos, además, enfrenta el cargo de no prestar auxilio y abandonar el lugar tras el hecho.

Con la muerte de la víctima, la Fiscalía deberá avanzar en una reformalización por homicidio consumado. Así lo explicó la fiscal Claudia Turra, quien confirmó que ya se ordenaron nuevas diligencias, entre ellas una autopsia médico-legal, clave para establecer con precisión la causa de muerte y determinar responsabilidades.

Mientras la investigación entra en una fase decisiva, el impacto del caso se trasladó a Vilcún, lugar de origen del joven. Desde este lunes, su familia y cercanos lo velan en la Capilla San Vicente de Paul.

La cronología es clara, pero la pregunta permanece abierta: cómo una pelea callejera terminó en una cadena de violencia que no se detuvo, que sumó golpes, un vehículo y un último ataque cuando ya no había defensa posible.

Hoy, más que un hecho policial aislado, el caso instala una escena inquietante: la de una violencia que escala sin control y que, en cuestión de segundos, puede terminar en muerte.