La industria minera chilena enfrenta una creciente demanda de especialistas en tecnología, automatización y seguridad digital. Frente a este escenario, el Instituto Profesional Santo Tomás incorporará dos carreras de ocho semestres a su oferta académica 2027, orientadas a responder a las necesidades de distintos sectores productivos.
La transformación tecnológica de la minería chilena está generando nuevas necesidades de contratación. La incorporación de camiones autónomos, sistemas de control remoto e inteligencia artificial exige profesionales especializados, en una industria que proyecta la necesidad de incorporar 36.895 trabajadores entre 2025 y 2034.
Ante este escenario, el Instituto Profesional Santo Tomás anunció la apertura de las carreras de Ingeniería en Ciberseguridad e Ingeniería en Inteligencia Artificial Aplicada para el proceso de admisión 2027.
Ambos programas tendrán una duración de ocho semestres. Ingeniería en Ciberseguridad estará disponible en las sedes Santiago Centro y Talca, mientras que Ingeniería en Inteligencia Artificial Aplicada se impartirá en Santiago Centro.
Minería proyecta importante demanda laboral
De acuerdo con el Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2025-2034, elaborado por la Alianza CCM-Eleva, el empleo del sector prácticamente se duplicó entre 2016 y 2024, pasando de 105 mil a 209 mil trabajadores.
Para la próxima década, la industria proyecta una demanda cercana a 37 mil nuevos trabajadores, principalmente para reemplazar a quienes se jubilen y cubrir las necesidades de futuros proyectos mineros.
El avance tecnológico también será significativo. Según las proyecciones del estudio, la flota de camiones autónomos de gran tonelaje aumentaría de 178 a 550 unidades hacia 2034.
Sin embargo, la modernización de las operaciones plantea desafíos relacionados con la preparación del personal. Según los antecedentes difundidos por Santo Tomás, solo el 17% de los líderes mineros considera que sus equipos están preparados para utilizar inteligencia artificial en sus labores cotidianas.
Esta situación refleja una brecha entre la incorporación de nuevas tecnologías y las competencias necesarias para utilizarlas de manera efectiva.
Ciberseguridad: un desafío para las empresas proveedoras
La protección de los sistemas informáticos representa otra preocupación para la industria.
Tres de cada cuatro trabajadores del sector minero se desempeñan en empresas proveedoras, las cuales participan en diferentes etapas de los procesos productivos.
No obstante, según las cifras presentadas por la institución educacional, solo el 28% de las pequeñas y medianas empresas proveedoras dispone de asesoría especializada en ciberseguridad, frente al 73% de las grandes compañías.
Esta diferencia adquiere relevancia considerando que las operaciones mineras utilizan sistemas interconectados, sensores industriales y plataformas digitales cuyo funcionamiento resulta fundamental para mantener la producción.
«En una faena interconectada, la vulnerabilidad de un proveedor es un riesgo para toda la operación. Un ataque a un sistema de control o a un sensor en terreno ya no es un problema informático: es una detención de planta. Por eso formamos ingenieros capaces de auditar, detectar y mitigar riesgos en tiempo real, también en entornos industriales», explicó Luis Galaz, director del Área de Informática del Instituto Profesional Santo Tomás.
Nuevas carreras enfocadas en tecnología aplicada
Los programas académicos fueron diseñados considerando el estándar internacional SFIA, utilizado para identificar competencias profesionales en tecnologías de la información.
La formación contempla certificaciones progresivas y asignaturas orientadas a resolver problemas tecnológicos presentes en distintos sectores industriales.
Entre las áreas de aprendizaje destacan el análisis de grandes volúmenes de datos, la protección de redes informáticas, el desarrollo seguro de aplicaciones, la automatización de procesos y el uso de inteligencia artificial para anticipar fallas en equipos y sistemas productivos.
Por ejemplo, estas tecnologías permiten analizar información de sensores instalados en maquinaria pesada, detectar posibles desperfectos antes de que ocurran y mejorar la eficiencia de las operaciones.
También pueden utilizarse para fortalecer la seguridad de las plataformas digitales y evitar accesos no autorizados a sistemas industriales.
«Hacia 2030, la competencia en Inteligencia Artificial será la habilidad digital más demandada de la economía y el motor de productividad de sectores como la minería, la agroindustria de exportación y el sector financiero. Nuestros ingenieros no solo automatizarán operaciones complejas: liderarán decisiones estratégicas basadas en modelos predictivos en tiempo real», señaló Fabián Álvarez, académico del Área de Informática del IP-CFT Santo Tomás, sede Santiago Centro.
Proyecciones laborales y campo ocupacional
Las nuevas carreras no estarán orientadas exclusivamente a la minería. Sus egresados también podrán desempeñarse en sectores como energía, celulosa, manufactura, banca, comercio, servicios públicos y consultoría tecnológica.
La institución plantea expectativas de empleabilidad superiores al 90% y remuneraciones iniciales por sobre $1,5 millones para profesionales de estas áreas. Sin embargo, se trata de proyecciones y no de resultados comprobados de las nuevas carreras, que comenzarán a impartirse en 2027.
La apertura de estos programas ocurre, además, en un contexto de dificultades para el mercado laboral chileno. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación nacional alcanzó el 9,8% durante el trimestre julio-septiembre de 2026.
«Para la academia, este hito significa una formación conectada con estándares internacionales y problemas reales del territorio. Para la industria, significa dejar atrás la escasez de talento especializado e incorporar profesionales capaces de liderar la transformación digital con rigor ético, protección de la información y visión de continuidad operacional», concluyó Álvarez.
Con esta nueva oferta académica, Santo Tomás busca responder a la creciente demanda de especialistas capaces de incorporar inteligencia artificial, proteger infraestructuras digitales y contribuir a la modernización de los procesos productivos del país.


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