Los «Coliguachos» o también conocidos como «Tábanos» ya iniciaron su aparición en nuestro país. Su presencia no pasa desapercibida, ya que, con su vuelo ruidoso y persistente, sigue a las personas durante largos minutos, convirtiéndose en un protagonista no tan bienvenido de la temporada de verano.
El ‘Coliguacho’ es más común en las regiones desde el Maule hacia el sur, y suele preferir áreas cercanas a ríos o lagos. Su ciclo de vida se extiende hasta finales de enero, momento en el cual las hembras concluyen su ciclo reproductivo.
Aunque su vuelo intrusivo y su tamaño imponente pueden generar molestias, las posibilidades de que estos insectos piquen a las personas son sorprendentemente bajas. Según el Bichólogo Alfredo Ugarte, «Curiosamente, la Scaptia Lata es un tábano que rara vez pica a las personas. La gran molestia que produce es el revoloteo que hacen alrededor de uno. Cuando se logra parar, uno normalmente reacciona y le pega o se mueve, con lo que se evita que pique».
Ugarte destaca que, hasta la fecha, no se ha reportado que las picaduras del ‘Coliguacho’ transmitan alguna infección. «A mediados de diciembre las larvas pasan a estado de pupa y luego a adultos, y se transforma en el tábano que nosotros vemos volando. Su único objetivo en este estado es reproducirse, nada más. Las hembras de tábano necesitan aparentemente hemoglobulina para terminar la fecundación de sus huevos, por eso tienden a picar a personas, vacas, cabras, ovejas, cualquier animal con sangre roja», concluyó el experto.
A pesar de su reputación como insecto molesto, el ‘Coliguacho’ juega un papel esencial en el equilibrio del ecosistema. Aunque puede resultar irritante durante las vacaciones, su presencia es parte integral de la biodiversidad chilena.



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