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Tras aluvión en Santiago: la tragedia de Curarrehue que dejó tres muertos en La Araucanía

El desastre ocurrido en Las Condes revive uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente de La Araucanía. En septiembre de 2023, una remoción en masa arrasó con una vivienda en Curarrehue y provocó la muerte de una familia completa. Tres años después, nuevos deslizamientos e inundaciones confirman que el peligro continúa presente en la región.

El devastador aluvión que afectó este jueves 8 de octubre a la comuna de Las Condes, en la Región Metropolitana, y que dejó más de 2 mil viviendas afectadas, vehículos arrastrados y seis personas lesionadas, volvió a poner en discusión los peligros asociados a las remociones en masa y la construcción en sectores expuestos a amenazas naturales.

Sin embargo, La Araucanía conoce de cerca las consecuencias de este tipo de fenómenos. Uno de los antecedentes más graves ocurrió el 18 de septiembre de 2023, cuando un aluvión en la comuna de Curarrehue terminó con la vida de tres integrantes de una misma familia.

La tragedia, ocurrida en plena celebración de Fiestas Patrias, dejó una profunda huella en la comunidad cordillerana y evidenció la capacidad destructiva que pueden alcanzar las intensas precipitaciones en sectores de montaña.

La madrugada en que un aluvión arrasó con una familia

Cerca de la 1 de la madrugada del lunes 18 de septiembre de 2023, las fuertes lluvias que afectaban a La Araucanía provocaron un deslizamiento de tierra en el sector Chocol, camino a Reigolil, en la comuna de Curarrehue.

Una enorme cantidad de barro, piedras y árboles descendió por la ladera, arrasando con una vivienda habitada y afectando otras construcciones cercanas, entre ellas una iglesia y un galpón.

En el inmueble se encontraban Martín Carinao Lican, de 58 años; su esposa, Elisa Carinao Castro, de 53; y su hija Bernardita Carinao Carinao, de 17 años, quienes quedaron atrapados bajo los escombros.

La emergencia movilizó a más de un centenar de voluntarios de Bomberos, efectivos de Carabineros y personal especializado de rescate, quienes trabajaron durante varias horas para localizar a los desaparecidos.

Durante la mañana fueron recuperados los cuerpos del matrimonio, mientras que, pasadas las 13:00 horas, Carabineros confirmó el hallazgo de la adolescente.

Los tres integrantes de la familia fallecieron producto de la remoción en masa, convirtiendo el episodio en una de las tragedias asociadas a aluviones más graves de los últimos años en la región.

Septiembre de 2026: el peligro volvió a Curarrehue

Tres años después, la comuna nuevamente enfrentó emergencias relacionadas con las precipitaciones y la inestabilidad del terreno.

El pasado 2 de septiembre de 2026, un deslizamiento de tierra afectó la ruta hacia Reigolil, específicamente en el sector de Maite Alto, obligando a desplegar maquinaria municipal y de una empresa contratista para despejar el camino.

Aunque en esa oportunidad no se registraron personas lesionadas, los habitantes debieron utilizar una vía alternativa para mantener su conectividad.

La situación volvió a complicarse durante el intenso sistema frontal que afectó a La Araucanía entre el 23 y el 28 de septiembre.

Las lluvias provocaron desbordes de ríos, inundaciones, socavones y problemas de conectividad en diversas comunas. Curarrehue figuró entre las localidades más perjudicadas, llegando a registrar 7.850 personas aisladas en el balance del 25 de septiembre.

La interrupción de la ruta internacional CH-199 y de otros caminos mantuvo dificultades de acceso durante varios días, hasta que los trabajos de emergencia permitieron recuperar progresivamente la conectividad.

A diferencia de lo ocurrido en 2023, estas últimas emergencias correspondieron a distintos fenómenos asociados al sistema frontal y no a un único aluvión de consecuencias equivalentes.

Marcelo Lagos: “La punta del iceberg”

El reciente desastre en Santiago también motivó una contundente intervención del geógrafo y académico Marcelo Lagos, quien durante el matinal Contigo en la Mañana, de Chilevisión, cuestionó las decisiones que permiten instalar viviendas e infraestructura en zonas expuestas a peligros naturales.

“Lo que estamos viendo hoy día es la punta del iceberg”, afirmó el especialista, al referirse a la acumulación de condiciones de exposición y riesgo a lo largo de los años.

Lagos cuestionó especialmente la construcción de viviendas, hospitales y universidades en sectores próximos a quebradas, poniendo el énfasis en la necesidad de incorporar las amenazas naturales a la planificación territorial.

Sus declaraciones adquieren especial relevancia para comunas cordilleranas de La Araucanía, como Curarrehue y Pucón, donde las precipitaciones intensas, las pendientes pronunciadas y la presencia de numerosos cursos de agua configuran escenarios que requieren vigilancia y medidas de prevención.

No obstante, las características geológicas, hidrológicas y urbanas de cada territorio son diferentes, por lo que las causas del aluvión de Las Condes no pueden extrapolarse directamente a las emergencias registradas en el sur.

¿Está preparada La Araucanía para otro aluvión?

Los antecedentes de Curarrehue reflejan la importancia de evaluar permanentemente las condiciones de riesgo en sectores cordilleranos y precordilleranos de la región.

Las remociones en masa pueden desencadenarse por precipitaciones intensas, saturación de los suelos y otros factores geológicos y ambientales. Su gravedad depende tanto de las características del fenómeno como de la presencia de personas, viviendas e infraestructura en las áreas expuestas.

En ese contexto, los mapas de peligro, los sistemas de alerta temprana, el mantenimiento de las rutas y las obras de mitigación constituyen herramientas relevantes para reducir las consecuencias de futuras emergencias.

El aluvión de Santiago también ha abierto interrogantes respecto de la oportunidad con que se ejecutan las medidas preventivas, luego de conocerse que las obras de contención anunciadas para Las Condes aún no estaban instaladas cuando ocurrió el desastre.

En La Araucanía, la tragedia de 2023 permanece como un antecedente concreto de lo que puede ocurrir cuando una remoción en masa alcanza una zona habitada.

A tres años de la muerte de la familia Carinao, y tras las nuevas emergencias registradas durante septiembre de 2026, persiste una pregunta fundamental: qué medidas se han implementado para reducir la exposición de las comunidades cordilleranas ante futuros aluviones.