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“La punta del iceberg”: Marcelo Lagos alerta por riesgos tras aluvión en Las Condes

El geógrafo cuestionó la planificación urbana y advirtió que Chile continúa acumulando condiciones de riesgo frente a los desastres naturales. Sus declaraciones se producen mientras se confirma que las obras de mitigación por $754 millones, anunciadas meses atrás, aún no comenzaban cuando ocurrió el aluvión que afectó a más de 2 mil viviendas.

El geógrafo y académico Marcelo Lagos lanzó una contundente advertencia tras el devastador aluvión registrado durante la tarde del jueves 8 de octubre en San Carlos de Apoquindo, comuna de Las Condes, Región Metropolitana. El especialista cuestionó la forma en que se ha desarrollado la urbanización en zonas expuestas a amenazas naturales y advirtió sobre las consecuencias de una planificación territorial que, a su juicio, sigue acumulando riesgos.

Durante su participación este viernes en el matinal Contigo en la Mañana, de Chilevisión, Lagos sostuvo que lo ocurrido no constituye una sorpresa, sino que responde a condiciones de vulnerabilidad que se han construido durante años.

“Lo que estamos viendo hoy día es la punta del iceberg”, afirmó el especialista, quien explicó que las decisiones adoptadas a lo largo del tiempo han incrementado la exposición de viviendas, infraestructura y personas a fenómenos de esta naturaleza.

Sus declaraciones adquirieron especial relevancia luego de que miles de residentes resultaran afectados por el desplazamiento de agua, barro, piedras y otros sedimentos desde las quebradas precordilleranas.

Cuestionamientos a la construcción en zonas de riesgo

Marcelo Lagos puso en discusión la presencia de infraestructura urbana en sectores que históricamente han estado expuestos a procesos naturales de remoción en masa.

“¿Qué hacen viviendas al fondo de quebradas?”, cuestionó durante la entrevista, extendiendo sus reparos a la instalación de hospitales y universidades en zonas de características similares.

El académico sostuvo que la emergencia refleja un problema estructural relacionado con el modelo de desarrollo urbano y la desconexión entre las decisiones de ocupación del territorio y el comportamiento de la naturaleza.

En una entrevista anterior concedida a El Desconcierto, que volvió a circular tras el aluvión, Lagos ya había advertido sobre las consecuencias de construir en ecosistemas frágiles y zonas expuestas a amenazas naturales.

En aquella oportunidad criticó que, aun cumpliendo los requisitos legales, puedan desarrollarse proyectos inmobiliarios sobre humedales, dunas y otros espacios ambientalmente sensibles, sin considerar adecuadamente los riesgos que ello implica.

Obras por $754 millones aún no estaban instaladas

Uno de los antecedentes más relevantes conocidos después de la emergencia es que la Municipalidad de Las Condes ya había identificado el peligro y anunciado obras destinadas a contener futuros aluviones.

El 26 de marzo de 2026, la alcaldesa Catalina San Martín sostuvo una reunión con el delegado presidencial metropolitano, Germán Codina, y representantes de Senapred, donde solicitó agilizar intervenciones en las quebradas del sector precordillerano.

Posteriormente, el 7 de agosto, el municipio anunció un convenio con el Club Deportivo Universidad Católica para instalar cinco barreras dinámicas de contención, financiadas con $754 millones aportados por el Ministerio de Obras Públicas.

El proyecto contemplaba estructuras capaces de retener hasta 18.690 metros cúbicos de material, con el objetivo de disminuir la fuerza de los flujos de barro y rocas antes de que alcanzaran las áreas pobladas.

Sin embargo, este viernes 9 de octubre, la alcaldesa reveló que los trabajos preparatorios para instalar dichas barreras estaban programados para comenzar el sábado 10 de octubre, dos días después del desastre.

De esta manera, el aluvión ocurrió cuando las obras de mitigación anunciadas todavía no estaban ejecutadas, pese a que el sector ya había registrado otro episodio similar el 31 de enero de este año.

Hasta ahora, no existe una evaluación técnica que permita establecer si la presencia de esas barreras habría evitado el desastre o reducido sus consecuencias.

Más de 2 mil viviendas afectadas

De acuerdo con el balance difundido durante la mañana de este viernes por la Municipalidad de Las Condes, el aluvión dejó 2.015 viviendas afectadas, de las cuales 55 registraron daños mayores y quedaron en condición de inhabitabilidad, mientras otras 1.960 presentaron daños menores.

La emergencia también comprometió aproximadamente 12 kilómetros de avenidas y 3 kilómetros de calles secundarias, además de afectar establecimientos educacionales, centros asistenciales y vehículos que fueron arrastrados por la corriente.

Los reportes oficiales y de los equipos de emergencia dieron cuenta de al menos seis personas lesionadas, entre ellas un niño de un año.

El Gobierno decretó zona de catástrofe para Las Condes, mientras distintas instituciones continuaron desplegadas en labores de asistencia, limpieza y evaluación de daños.

Fiscalía investigará eventuales responsabilidades

En paralelo, la Fiscalía Regional Metropolitana Oriente abrió una investigación para establecer si existen responsabilidades penales relacionadas con el aluvión.

Las diligencias estarán a cargo del fiscal jefe de Las Condes, Francisco Lanas, y del fiscal adjunto Manuel Zará, con apoyo de unidades especializadas de Carabineros, entre ellas el OS9 y Labocar.

La investigación buscará esclarecer las circunstancias en que se produjo el desastre, incluyendo los antecedentes relacionados con las condiciones de las quebradas y la infraestructura del sector.

Por otra parte, la directora nacional de Senapred, Alicia Cebrián, explicó que no se emitió una alerta SAE para evacuar anticipadamente el área afectada debido a la rapidez con que se desarrolló el fenómeno.

Según las autoridades, las intensas precipitaciones concentradas en un breve período provocaron una crecida repentina que arrastró barro, rocas y material vegetal. También se investigan las eventuales consecuencias de la obstrucción de ductos y la pérdida de vegetación producto de incendios anteriores.

Una advertencia que trasciende la emergencia

Las declaraciones de Marcelo Lagos reabren el debate sobre la capacidad del país para anticiparse a los desastres naturales y evitar que la expansión de las ciudades aumente la exposición de sus habitantes.

El especialista ha insistido en que las amenazas naturales no necesariamente se convierten en desastres por sí solas, sino que sus consecuencias dependen también de cómo se ocupa y administra el territorio.

Mientras continúan las labores de recuperación en Las Condes, la emergencia deja interrogantes sobre los tiempos de ejecución de las obras preventivas, las decisiones de planificación territorial y la responsabilidad de las instituciones encargadas de reducir los riesgos.