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Triunfos morales en el proceso constitucional

Este fin de semana fue clave en el nuevo proceso constitucional, tenía que ser. Evelyn Matthei, la alcaldesa de la comuna de Providencia dio dos entrevistas, en una de ellas dijo que no iba a poner su capital político en una constitución que sólo tiene propuestas identitarias de un sólo sector de la política chilena.

Frase que causó la molestia inmediata de los abanderados del partido de Republicanos y de algunos otros miembros del conglomerado de “Chile Vamos”.

Por ejemplo, Javier Macaya, presidente de la UDI, se desmarcó de los dichos de Matthei y dijo que era importante aprobar la nueva constitución porque era necesario darle una estabilidad al país.

Y el partido de Republicanos, tanto en twitter, como en algunas entrevistas dice que el proceso constitucional está en riesgo debido a que el Gobierno “intenta anularlo por secretaría” y que “el proceso está libre de consejeros votando desde la ducha”.

Lo real es que nadie aquí se esta preocupado por debatir lo esencial, que es escribir una Constitución para los 50 años en nuestro país, la verdad es que nos estamos quedando con el triunfo moral de que se esté intentando redactar una nueva constitución, no al gusto de mucha gente, debido a todo lo que se supo sobre la intervención de José Antonio Kast en el nuevo proceso durante el fin de semana recién pasado.

Pero el triunfo moral está ahí, presente, la idea de que podamos finalmente tener una nueva Carta Magna se diluye cada vez más con el paso del tiempo, la gente no tiene ganas de aprobar algo que está claramente viciado por un partido político, y lo dice la Cadem y la propia gente con la que uno conversa en la calle día a día, esa gente que no aparece en los noticiarios, la que barre la calle, la que trabaja levantando sacos de papas y javas de cerveza, esa gente va a rechazar y esa gente compone a una gran parte de la gente de nuestro país, el proceso constitucional va directo al congelador.