En el año 2023, 12 adolescentes fueron trasladados al centro de desintoxicación CITA por el uso abusivo de la tecnología. Este fenómeno, cada vez más común, está llevando a jóvenes y adultos a desarrollar dependencias severas a dispositivos digitales, particularmente a redes sociales y videojuegos.
Una cena entre amigos en pleno silencio. Todos con la cabeza agachada, atentos a sus teléfonos. Se escuchan los sonidos de notificaciones, toques en la pantalla y fragmentos de videos de TikTok. Escenarios como este ya no son extraños; se han normalizado. Sin embargo, esta dependencia aparentemente inofensiva puede convertirse en una adicción tecnológica con graves consecuencias.
En España, las personas pasan una media de 3 horas y 39 minutos al día usando el móvil, según el informe Digital Data Report: Spain 2023. La mayoría de este tiempo se destina a redes sociales. Con una población de 47.5 millones, el 85% de los españoles están registrados en alguna red social, lo que subraya la penetración de estas plataformas en la vida cotidiana.
Pero, ¿en qué momento el uso se convierte en adicción? La XIII Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España señala que el 3.7% de la población entre 15 y 64 años sufre un uso adictivo de internet, móviles y redes sociales. En 2021, 412 personas fueron admitidas a tratamiento específicamente por esta razón, y el número sigue creciendo.
Un experimento realizado por la Universidad Camilo José Cela reveló el desconocimiento de los jóvenes sobre su uso real del móvil. Carla, una de las participantes, aseguraba que lo utilizaba «solo cinco horas al día», pero su registro diario mostraba 14 horas de uso. Aunque reconoció que esto afectaba otras áreas de su vida, no aceptó tener un problema.
Por otro lado, Esther, otra participante, admitió ser adicta, pero negó necesitar ayuda. Este tipo de negación y falta de conciencia sobre los efectos de la adicción dificultan la intervención temprana.
En España, más de 100 centros abordan la adicción digital mediante programas de internamiento o tratamiento ambulatorio. Entre ellos, destaca la clínica CITA, ubicada en Dosrius, Barcelona. Este centro, liderado por el Dr. Josep María Fábregas, ofrece tratamientos especializados para casos extremos de adicción tecnológica. En 2023, de los 90 pacientes internados, 12 eran adolescentes con este diagnóstico.
El proceso comienza con la abstinencia total del estímulo tecnológico. Este paso inicial, combinado con sesiones individuales y grupales, ayuda a los pacientes a comprender sus patrones de conducta y a desarrollar herramientas para superarlos. La estancia promedio en la clínica es de uno a tres meses.
Según Pablo Llama, psicólogo de Proyecto Hombre, el principal riesgo de no abordar la adicción tecnológica es la incapacidad de realizar actividades cotidianas sin depender de los dispositivos. Esto puede derivar en problemas de salud mental, conflictos familiares y dificultades académicas o laborales.
Además, las redes sociales están diseñadas para generar conductas adictivas, lo que las convierte en un desafío aún mayor para quienes buscan salir de esta dependencia. Las consecuencias incluyen estrés, ansiedad y aislamiento social.
La prevención es clave. Expertos recomiendan fomentar hábitos saludables desde edades tempranas, educar sobre el uso responsable de la tecnología y promover actividades al aire libre o sin pantallas. Además, los programas de concienciación en escuelas y el apoyo familiar son fundamentales.
Aunque la adicción tecnológica es un fenómeno reciente, ya está dejando huellas profundas en nuestra sociedad. Reconocerla y actuar a tiempo puede marcar la diferencia para miles de personas que hoy, sin saberlo, están atrapadas en sus pantallas.


Noticias relacionadas
MMotors y el “multi-RUT”: cuatro sociedades vinculadas a Oliver Monsalve abren nueva arista
Radiografía del empleo en La Araucanía: 48 mil desempleados, bajos sueldos y una brecha de 37 mil puestos de trabajo
Funcionario denunció ante Contraloría al seremi Rodrigo Lagos por hostigamiento laboral