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Río atmosférico golpea la Patagonia con lluvias extremas y vientos de hasta 100 km/h

Un sistema frontal reforzado dejará hasta 120 mm de agua en 48 horas entre Los Lagos y Magallanes, con riesgo de crecidas, anegamientos y remociones en masa.

La Patagonia chilena se prepara para un evento meteorológico de alto impacto. Un río atmosférico reforzará un sistema frontal que afectará la zona entre el viernes 27 y el domingo 29 de marzo, dejando lluvias persistentes, probables tormentas eléctricas y fuertes rachas de viento, especialmente desde el sur de Los Lagos hasta sectores de Magallanes.

El escenario más complejo se proyecta en Aysén y la Patagonia insular, donde el ingreso continuo de humedad desde el Pacífico podría sostener las precipitaciones por varios días. Según proyecciones de Meteored, los mayores acumulados se registrarían en localidades como Puerto Cisnes, Caleta Tortel y Puerto Edén, con cifras que podrían alcanzar entre 90 y 120 milímetros en apenas 48 horas.

En detalle, se estiman cerca de 90 mm en Puerto Edén, entre 80 y 90 mm en Caleta Tortel y entre 40 y 50 mm en Puerto Cisnes, en un evento que se presentará en pulsos de intensidad variable, más que de forma continua.

El segundo pulso: el momento más crítico

El fenómeno se dividiría en dos etapas. Un primer pulso llegaría durante la tarde del viernes con precipitaciones más generalizadas. Sin embargo, el segundo pulso, previsto entre el sábado y el domingo, aparece como el más intenso y persistente, concentrando la mayor preocupación.

La combinación de lluvias abundantes y suelos saturados podría generar un aumento en el riesgo de crecidas de ríos, anegamientos urbanos y remociones en masa, especialmente en sectores con pendiente o geografía compleja.

Viento intenso y complicaciones operativas

A las precipitaciones se sumará un factor adicional: el viento. Se proyectan intensidades de entre 50 y 80 km/h en sectores de Los Lagos, mientras que en Aysén podrían alcanzar entre 70 y 90 km/h, con rachas de hasta 100 km/h en zonas insulares del sur.

Estas condiciones también se extenderían hacia Punta Arenas y otras áreas australes, donde podrían registrarse jornadas especialmente ventosas. El escenario podría afectar desplazamientos, faenas marítimas y la conectividad local durante el fin de semana.

Nieve en altura: un alivio parcial

Dentro de este complejo panorama, existe un factor que podría moderar parte del impacto: la presencia de aire frío en sectores cordilleranos. Esta condición favorecería la caída de nieve en altura y aguanieve en zonas más bajas, lo que ayudaría a reducir el escurrimiento inmediato hacia ríos y cauces.

Sin embargo, el riesgo no desaparece. Si el segundo pulso del sistema deja una mayor proporción de agua líquida en zonas donde habitualmente precipita nieve, el escenario podría volverse aún más crítico.