Tras las celebraciones de septiembre suelen aparecer dietas que prometen “desinflamar”, “limpiar” el organismo o bajar rápidamente los kilos ganados. Víctor Sepúlveda, académico de la Universidad Santo Tomás e investigador de ODA360, advierte sobre los riesgos de estas prácticas y recomienda retomar la alimentación habitual sin culpa ni restricciones extremas.
Después de las Fiestas Patrias comienzan a multiplicarse en redes sociales y distintos espacios los consejos para evitar determinados alimentos, realizar ayunos o seguir dietas que prometen “limpiar” el organismo y recuperar rápidamente el peso previo a las celebraciones.
Sin embargo, especialistas advierten que este tipo de recomendaciones puede instalar una relación negativa con la comida y promover conductas restrictivas que no necesariamente contribuyen a una alimentación saludable.
Víctor Sepúlveda, docente de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Santo Tomás e investigador del Observatorio de la Alimentación ODA360, plantea que una alimentación equilibrada no puede evaluarse a partir de lo consumido durante una celebración puntual.
“Una buena alimentación no se construye en función de una comida, un fin de semana o unas Fiestas Patrias. Se construye en el tiempo, dentro de nuestra vida real, donde también existen celebraciones, encuentros, tradiciones y momentos de disfrute”, señaló el académico.
El especialista también advierte sobre la gran cantidad de recomendaciones que circulan en redes sociales, muchas veces difundidas por influencers o personas que no cuentan con formación profesional en nutrición.
A ello se suma el componente psicológico y sociocultural de la alimentación. Tras las celebraciones suele instalarse la idea de que es necesario “compensar” lo comido o “portarse bien”, asociando determinados alimentos con culpa o con una supuesta pérdida de control.
Desde esa perspectiva, Sepúlveda sostiene que el objetivo no debería ser iniciar dietas estrictas o eliminar grupos completos de alimentos, sino simplemente retomar los hábitos habituales.
Volver a la rutina sin castigos
Entre las principales recomendaciones del especialista se encuentra evitar los ayunos compensatorios, las dietas rígidas, las restricciones extremas de alimentos y el ejercicio utilizado como una forma de castigo por haber comido más durante las celebraciones.
En cambio, aconseja recuperar progresivamente los horarios habituales de alimentación, mantener una dieta variada y volver a las rutinas cotidianas sin intentar compensar excesos de manera inmediata.
También destaca la importancia de mantener el disfrute de la comida y de los espacios sociales que se generan en torno a ella, evitando relacionar determinados alimentos con sentimientos de culpa.
Finalmente, el académico recomienda cuestionar aquellos consejos alimentarios que circulan en redes sociales y recurrir a profesionales de la nutrición cuando sea necesario modificar hábitos o recibir orientación personalizada.
La clave, plantea, está en entender que una alimentación saludable se construye de manera sostenida en el tiempo y no mediante soluciones rápidas o “dietas milagrosas” después de una celebración.


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