El gremio Agricultores Unidos alertó que la entrada de plagas como la mosca de la fruta y el ingreso de paltas peruanas con sospechas de cadmio ponen en riesgo la seguridad alimentaria del país y destruyen la economía rural.
Agricultores Unidos sostuvo que Chile está dejando atrás una de sus mayores ventajas competitivas: la condición de “isla sanitaria”. Esta situación, explicaron, se debe a que históricamente el país estaba protegido por la cordillera, el océano Pacífico, el desierto de Atacama y la Antártica, lo que limitaba el ingreso de plagas y contaminaciones.
El gremio denunció que esa barrera natural se ha debilitado con la detección de focos de mosca de la fruta en distintas regiones y con la autorización de ingreso de productos rechazados en mercados internacionales.
Camilo Guzmán, presidente de Agricultores Unidos de Chile, señaló: “El país estaba protegido por la cordillera, el mar, la Antártica y el desierto. Esa ventaja natural hoy se está debilitando. Primero con el ingreso de plagas como la mosca de la fruta, y ahora con la amenaza de residuos químicos que no se ven a simple vista. Lo grave es que corremos el riesgo de consumir fruta que en Europa fue rechazada”.
Qué es la mosca de la fruta
La mosca de la fruta (Ceratitis capitata) es una plaga agrícola considerada una de las más dañinas a nivel mundial. Se alimenta de más de 250 especies de frutas y hortalizas, en las cuales deposita sus huevos. Al desarrollarse, las larvas destruyen la pulpa de la fruta, volviéndola no apta para el consumo ni para la exportación.
Chile fue reconocido durante décadas como país libre de esta plaga, lo que permitió a los agricultores acceder a mercados internacionales con altos estándares sanitarios. Sin embargo, la detección de focos en diversas regiones pone en riesgo esa condición, con graves consecuencias económicas para el sector frutícola.
Fruta rechazada en europa, vendida en chile
A la amenaza de la plaga se suma la preocupación por la entrada de paltas peruanas con sospechas de cadmio, tras rechazos registrados en la Unión Europea. El gremio advirtió que los consumidores chilenos podrían estar expuestos a productos que no cumplen con las exigencias del mercado europeo.
“Lo que llega barato muchas veces no cumple con los estándares que exige el mundo desarrollado. No es una oportunidad, es el riesgo de que el mercado chileno se convierta en destino de los desechos de otros”, indicaron desde Agricultores Unidos.
Impacto en las comunidades rurales
El gremio recalcó que este fenómeno no solo representa un problema de precios, sino una distorsión de mercado que golpea directamente a la agricultura local.
Mientras los productores nacionales deben cumplir con estrictas normas sanitarias y asumir costos crecientes, se permite la entrada de productos que no pasaron el filtro en Europa. Esto, según la organización, precariza aún más la vida en el campo y socava la sustentabilidad de las comunidades rurales.
Soberanía alimentaria y salud pública
Para Agricultores Unidos, el problema trasciende lo económico. Lo califican como un tema de soberanía alimentaria y salud pública, pues la pérdida de la condición de isla sanitaria significaría la desaparición de la principal ventaja competitiva del país y la exposición de la población a riesgos invisibles.
“No podemos aceptar que la falta de resguardo convierta al país en basurero de lo que otros desechan”, concluyó el gremio.


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