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Ajuste estructural sacude a la cereza: retornos al productor caerían hasta un 50% y ponen en jaque al empleo rural

La Asociación Gremial Agricultores Unidos de Chile advierte una crisis profunda en la industria cerecera, con retornos históricamente bajos para la temporada 2025/26 y un escenario que amenaza la continuidad productiva y laboral en el mundo rural.

La industria de la cereza chilena enfrenta un escenario crítico. La Asociación Gremial Agricultores Unidos de Chile alertó sobre un ajuste estructural profundo que impactará directamente a los productores durante la temporada 2025/26, con retornos proyectados entre US$ 3,0 y US$ 3,5 por kilo, muy por debajo del promedio histórico que fluctuaba entre US$ 6 y US$ 7.

Según el gremio, esta caída no responde a una mala temporada puntual, sino a una combinación de factores que están deteriorando de forma sostenida la rentabilidad del sector. El presidente de la asociación, Camilo Guzmán, sostuvo que los retornos proyectados, cerca de un 50% bajo el promedio histórico, no permiten sostener ningún modelo productivo viable, advirtiendo que numerosos campos ya se encuentran al límite financiero.

Uno de los elementos centrales del problema fue la sobreoferta temprana en el mercado chino, originada por exportaciones agresivas durante octubre y noviembre, cuando la demanda aún no alcanzaba su mayor profundidad. A esto se sumaron problemas de calidad en la fruta primicia, especialmente en firmeza y color, lo que derivó en castigos de precio por parte de consumidores cada vez más exigentes y una fuerte caída en los valores spot y en las liquidaciones finales.

En paralelo, los costos logísticos registraron un aumento significativo. Las tarifas de flete aéreo subieron cerca de un 20%, alcanzando valores próximos a US$ 6 por kilo, justo en el momento en que los precios de venta comenzaban a retroceder. Este escenario generó un efecto de “tijera” que estrechó aún más los márgenes y dejó a muchos productores operando al límite de la viabilidad económica.

Para los productores del sur, desde Chimbarongo hasta Ñuble, La Araucanía y Malleco, el tradicional repunte posterior al 15 de enero no se concretó. El mercado se mantuvo en una franja baja, sin el rebote histórico que solía compensar los mayores costos de los huertos tardíos. En este contexto, el director regional del gremio en O’Higgins, Nicolás Larenas, advirtió que el cierre de campos y el abandono de huertos, ya observado la temporada anterior, podría profundizarse con mayor fuerza.

El gremio también alertó sobre un riesgo financiero para la temporada 2026/27, marcado por la alta dependencia de anticipos de exportadoras y liquidaciones que apenas cubren los costos directos, lo que podría restringir severamente el acceso a financiamiento, especialmente para pequeños y medianos productores.

Finalmente, Agricultores Unidos subrayó el impacto social de la crisis. La directora Verónica Monrroy enfatizó que la caída del sector afecta directamente al empleo rural, a los temporeros, a los servicios locales y a las economías comunales, advirtiendo que cada campo que se abandona profundiza la fragilidad del mundo rural. Frente a este escenario, el gremio llamó a revisar con urgencia el modelo exportador, la estructura de costos y el sistema de financiamiento, con el fin de asegurar la sostenibilidad del campo chileno.