En un polémico discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, desató controversia al presentar dos mapas de Medio Oriente en los que no aparecían ni Gaza ni Cisjordania, los territorios históricamente reclamados por los palestinos. La presentación, ocurrida el 14 de octubre de 2024, es vista por muchos como un intento de redefinir los límites territoriales de la región a favor de Israel.
En su intervención, Netanyahu defendió las acciones militares y políticas recientes de su gobierno, subrayando que las amenazas a la seguridad de Israel provenientes de grupos como Hamás y Hezbolá justifican una postura más contundente. La visión plasmada en los mapas parece reflejar los deseos de algunos sectores radicales de su coalición de gobierno, que buscan la plena soberanía sobre todo el territorio que se extiende desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo, excluyendo cualquier mención a un Estado palestino.
«La eliminación de los territorios palestinos de estos mapas es un claro mensaje», comentó Roxane Farmanfarmaian, profesora de Política Internacional del Medio Oriente en la Universidad de Cambridge, en declaraciones a la BBC. «Israel está avanzando en su control sobre Cisjordania mientras devasta Gaza, y lo mismo parece estar ocurriendo en el sur del Líbano.»
La reacción internacional no se hizo esperar. Varias naciones árabes y grupos defensores de los derechos humanos condenaron la acción de Netanyahu, considerándola un paso hacia la anexión total de los territorios palestinos, lo cual agrava la ya tensa situación en la región.
A su vez, los conflictos actuales que enfrenta Israel en Gaza y el Líbano se han intensificado en las últimas semanas, con miles de muertos y desplazamientos masivos. En Gaza, el 90% de los habitantes han sido forzados a huir por los ataques israelíes, y en el sur de Líbano, unos 15.000 soldados israelíes han desplazado a cientos de aldeas.
Para los críticos, el nuevo mapa de Netanyahu no es solo una cuestión de simbología, sino una declaración de intenciones: redefinir el Medio Oriente de una manera que elimine cualquier posibilidad de un Estado palestino viable. Mientras tanto, la situación en el terreno sigue escalando, y la comunidad internacional se enfrenta a la difícil tarea de gestionar las consecuencias de estos cambios.


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