Luis Penchuleo Morales, candidato a diputado distrito 22
Hablar de pensiones en Chile es hablar de dignidad. Y en la provincia de Malleco, donde históricamente hemos sido postergados, la reforma previsional no es solo urgente: es una necesidad moral. Nuestras abuelas y abuelos han trabajado toda su vida, muchas veces en condiciones duras, sin contratos formales y sin acceso a sistemas de protección adecuados. No puede ser que hoy estén sobreviviendo con pensiones que no alcanzan ni para lo más básico.
La pobreza en la región de La Araucanía sigue siendo una de las más altas del país, y este flagelo golpea con más fuerza a quienes envejecen en sectores rurales, aislados y con escaso acceso a servicios públicos. Es indignante que quienes construyeron este país tengan que elegir entre medicamentos o comida. Por eso, apoyo una reforma de pensiones que garantice un sistema solidario, público y sin fines de lucro, donde las pensiones se calculen en función de las necesidades humanas y no del negocio financiero que durante décadas ha enriquecido a unos pocos mientras empobrece a la mayoría.
La implementación de la reforma previsional comenzará gradualmente a partir de enero de 2026. Sin embargo, ya en los próximos días, en septiembre de 2025, veremos un avance concreto: el aumento de la Pensión Garantizada Universal (PGU) para las personas mayores de 82 años. Este incremento beneficiará directamente a miles de personas en nuestra región que hoy sobreviven con ingresos mínimos.
El Estado debe asumir un rol central en asegurar pensiones dignas, y esto implica mejorar el monto de la pensión básica universal, integrar criterios de justicia territorial y de género, y reconocer el trabajo informal y comunitario que muchas personas mayores han realizado toda su vida sin que haya sido valorado ni remunerado.
En Malleco, donde la población envejece sin redes de apoyo ni oportunidades, la reforma previsional es una deuda histórica. No se trata solo de cambiar una ley: se trata de cambiar una lógica que ha normalizado el abandono, y eso no lo podemos seguir permitiendo.
Como candidato Mapuche y como hijo de esta tierra, me comprometo a luchar en el Congreso por una reforma estructural que ponga en el centro la vida digna para nuestras personas mayores. Porque la vejez no puede ser sinónimo de pobreza. Porque no podemos seguir fallándole a quienes ya dieron todo.


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