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Chile entre Trump y China: el acuerdo que abre interrogantes sobre su principal socio comercial

La incorporación de Chile al Escudo de las Américas contempla cooperación económica, revisión de inversiones y protección de las cadenas de suministro de minerales críticos. Mientras China concentra cerca de un tercio de las exportaciones chilenas, la decisión del Gobierno de José Antonio Kast abre un debate sobre el alcance de la alianza impulsada por Estados Unidos y su relación con los vínculos comerciales del país asiático.

La incorporación de Chile al Escudo de las Américas, anunciada el martes 22 de septiembre por el Gobierno del presidente José Antonio Kast, abrió una nueva discusión sobre las relaciones económicas del país con Estados Unidos y China, sus dos principales socios comerciales.

Aunque la iniciativa impulsada por Donald Trump fue presentada por la Cancillería chilena como un mecanismo de cooperación internacional contra el crimen organizado, la declaración conjunta difundida por el Departamento de Estado estadounidense contempla objetivos que también involucran inversiones, minerales críticos e infraestructura digital.

La dimensión económica de esta alianza adquiere relevancia considerando el peso de China en el comercio exterior chileno y la competencia internacional por el abastecimiento de recursos estratégicos.

En este escenario, una de las interrogantes es cómo se implementarán los mecanismos de cooperación económica contemplados por el Escudo de las Américas y qué relación tendrán con los acuerdos comerciales vigentes entre Chile y otras economías.

China concentra cerca de un tercio de las exportaciones chilenas

Las cifras oficiales muestran la importancia que tiene el mercado chino para la economía nacional.

De acuerdo con la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), durante el primer semestre de 2026 China recibió el 33,9% de las exportaciones chilenas de bienes, mientras que Estados Unidos concentró el 16,7%.

Durante ese período, los envíos nacionales alcanzaron los US$60.354 millones, registrando un crecimiento del 14,2% respecto del primer semestre de 2025.

El cobre representó el 50,1% de las exportaciones chilenas, consolidándose como uno de los principales productos de la oferta exportadora nacional.

Esta estructura comercial permite dimensionar la importancia económica de las relaciones con ambas potencias.

En el caso de China, el intercambio comprende exportaciones de cobre, litio, celulosa, productos agrícolas y alimentos, mientras que el país asiático también constituye un proveedor relevante de maquinaria, bienes de consumo y equipos utilizados en distintos sectores productivos de Chile.

Por lo tanto, la discusión sobre la nueva alianza internacional no se limita a la cooperación policial, sino que también involucra ámbitos que forman parte de las relaciones económicas del país.

El documento estadounidense incorpora inversiones y minerales críticos

Uno de los antecedentes que permite comprender el alcance del Escudo de las Américas es la declaración conjunta sobre la defensa de la soberanía hemisférica, publicada el 22 de septiembre por el Departamento de Estado de Estados Unidos.

El documento establece tres pilares de cooperación: economía, seguridad y coordinación multilateral.

En materia económica, los países participantes expresan su intención de fortalecer la cooperación, explorar mecanismos de revisión de inversiones, resguardar las cadenas de suministro de minerales críticos y promover regulaciones para proveedores confiables de infraestructura digital.

La declaración también contempla profundizar la cooperación en inversiones y coordinar posiciones comunes sobre asuntos de interés compartido en organismos regionales e internacionales.

Estas disposiciones adquieren relevancia para Chile debido a su condición de productor y exportador de recursos minerales utilizados en industrias tecnológicas y energéticas.

Sin embargo, el documento no establece expresamente que Chile deba restringir sus relaciones comerciales con China, excluir inversiones procedentes de ese país o modificar sus acuerdos internacionales vigentes.

Tampoco identifica proyectos específicos que deban quedar sujetos a mecanismos de revisión de inversiones.

La implementación de estas disposiciones dependerá de las decisiones posteriores que adopten los gobiernos participantes, conforme a sus respectivas obligaciones jurídicas.

Las advertencias sobre las relaciones con China

La decisión del Ejecutivo también generó reacciones entre representantes políticos y especialistas en relaciones internacionales.

Durante el análisis realizado por Radio Bío Bío, el senador Iván Flores, de la Democracia Cristiana, planteó interrogantes sobre las consecuencias de la incorporación chilena a una alianza encabezada por Estados Unidos.

El parlamentario manifestó preocupación por el acercamiento político a Washington y sus posibles implicancias para las relaciones con China, considerando la importancia que tiene el mercado asiático para el comercio nacional.

Por otra parte, el exembajador de Chile en China Jorge Heine cuestionó este miércoles la orientación de la política exterior del Gobierno.

En declaraciones a La Tercera, el diplomático expresó preocupación por el acercamiento de la administración Kast a Estados Unidos y destacó la importancia que, a su juicio, tiene mantener relaciones equilibradas con ambas potencias.

Estos cuestionamientos se relacionan con las posibles consecuencias diplomáticas y comerciales de una mayor coordinación internacional con Washington.

No obstante, hasta ahora no existen antecedentes en los documentos revisados que permitan establecer que la incorporación al Escudo de las Américas haya significado una modificación efectiva de los acuerdos comerciales entre Chile y China.

Chile mantiene instancias de cooperación con el país asiático

La incorporación al Escudo de las Américas se produjo en un período en que las autoridades chilenas también han desarrollado actividades diplomáticas y comerciales con China.

El 21 de septiembre, un día antes del anuncio de adhesión a la iniciativa estadounidense, el embajador chino en Chile, Niu Qingbao, participó en un conversatorio organizado por la Subrei sobre la importancia del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).

Durante la actividad, las autoridades abordaron oportunidades de cooperación en economía digital, inteligencia artificial, cadenas de suministro y desarrollo económico regional.

La subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, destacó la importancia de profundizar la cooperación entre los países participantes de APEC para enfrentar las transformaciones del comercio internacional.

Asimismo, el Ministerio de Relaciones Exteriores informó el 9 de septiembre sobre una reunión entre el subsecretario Patricio Torres y el viceministro del Departamento Internacional del Comité Central del Partido Comunista Chino, Ma Hui.

El encuentro tuvo por objetivo dar seguimiento a las oportunidades de cooperación bilateral y abordar la participación del presidente José Antonio Kast en la reunión de líderes de APEC, programada en China.

Estos antecedentes muestran que, antes de la adhesión al Escudo de las Américas, ambos países mantenían actividades orientadas a profundizar sus vínculos económicos y diplomáticos.

¿Qué ocurrirá con los compromisos económicos de Chile?

La incorporación a la iniciativa estadounidense plantea interrogantes sobre la implementación de sus disposiciones económicas y su relación con las políticas comerciales que actualmente desarrolla Chile.

Entre los aspectos pendientes de precisar se encuentra si el Gobierno contempla establecer nuevos mecanismos de revisión de inversiones extranjeras y qué criterios utilizaría para determinar su aplicación.

También corresponde conocer qué medidas se desarrollarán respecto de las cadenas de suministro de minerales críticos y de los proveedores de infraestructura digital.

Por otra parte, la coordinación de posiciones comunes en organismos internacionales abre preguntas sobre cómo Chile compatibilizará su participación en esta alianza con sus relaciones diplomáticas y comerciales con otros países.

Hasta ahora, el Gobierno ha destacado principalmente los beneficios de la cooperación contra el crimen organizado, mientras que la declaración conjunta incorpora objetivos adicionales de carácter económico y multilateral.

La existencia de estos objetivos no supone necesariamente una modificación de las relaciones comerciales con China. Para establecer sus consecuencias concretas será necesario conocer las medidas que adopten las autoridades chilenas y los compromisos específicos que se desarrollen en el marco de la alianza.