La directora de Psicología de la Universidad Santo Tomás Temuco, Pamela Angulo, llamó a familias y a la sociedad a reforzar la contención emocional y a no normalizar señales de alerta en niños, niñas y jóvenes, en medio de la preocupación por el aumento del sufrimiento emocional y casos recientes de intento de suicidio.
En medio de la preocupación por recientes casos de intento de suicidio en espacios públicos, la directora de la carrera de Psicología de la Universidad Santo Tomás Temuco, Pamela Angulo, advirtió sobre el complejo escenario de salud mental que atraviesan niños, niñas y adolescentes, llamando a la sociedad a no invisibilizar el sufrimiento emocional que presentan las nuevas generaciones.
La académica planteó interrogantes sobre el rol social frente a este fenómeno y apuntó a la necesidad de mayor atención colectiva. “¿Qué está pasando con nuestra sociedad que para algunos jóvenes es mejor no continuar viviendo? ¿Qué no estamos siendo capaces de mirar?”, señaló.
Según explicó, la conducta suicida no es un hecho aislado ni impulsivo, sino un proceso progresivo que puede comenzar con pensamientos de no querer vivir, acompañado de señales verbales o conductuales que muchas veces son vistas por el entorno, pero minimizadas o invalidadas.
En su reflexión, Angulo advirtió que el suicidio constituye actualmente la segunda causa de muerte entre jóvenes, subrayando que esta realidad no debiera ser normalizada. También apuntó a múltiples factores asociados, como problemas de salud mental, antecedentes familiares, dinámicas familiares complejas y sentimientos de desesperanza.
La especialista recalcó además la importancia del acompañamiento adulto y la validación emocional en la vida cotidiana de niños y adolescentes. “La importancia de estar de verdad con nuestros niños, de escucharlos sin invalidar lo que sienten”, afirmó, criticando frases habituales que restan importancia al dolor emocional juvenil.
Otro de los puntos abordados fue el impacto de las redes sociales, donde, según señaló, se instala la idea de que solo los logros deben mostrarse, lo que puede intensificar la presión emocional y la falta de contención en los entornos familiares.
Angulo también advirtió sobre el denominado “efecto contagio” asociado a la conducta suicida, explicando que la exposición a estos casos puede influir en jóvenes que se identifiquen con dichas experiencias, por lo que insistió en la importancia de abordar estos temas de manera abierta y responsable en el entorno familiar.
Finalmente, enfatizó que la familia sigue siendo el principal espacio de protección emocional. “Es ahí donde deben encontrar fortaleza y contención cuando más lo necesiten”, señaló, llamando a reforzar la contención emocional, la conversación y la búsqueda de ayuda oportuna cuando sea necesario.


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