Ana Parra, expareja de Gabriel Utreras Sanhuenza y madre de dos de sus hijos, aseguró en entrevista con Novena Digital que la familia todavía no ha recibido antecedentes que acrediten que el vehículo se abalanzó contra el funcionario que disparó. La familia confirmó además que presentó una querella por homicidio contra quienes resulten responsables y cuestionó la ausencia de registros del momento exacto de los disparos.
Más de una semana después de la muerte de Gabriel Utreras Sanhuenza, las preguntas siguen acumulándose.
Su familia asegura que todavía no conoce pruebas que permitan confirmar la versión entregada por Carabineros sobre la madrugada del 17 de agosto en Maquehue, cuando Gabriel recibió un disparo en el tórax efectuado por un funcionario policial.
Este martes, Ana Parra, expareja de Utreras, llegó hasta los estudios de Novena Digital junto a Jonathan González, presidente de la agrupación Mucho Flow Sureño, para entregar nuevos antecedentes sobre lo ocurrido durante los días posteriores a la muerte y explicar las acciones judiciales que emprendió la familia.
“Necesitamos que se conozca lo ocurrido y, sobre todo, que exista una investigación seria, transparente y completa”, señaló Parra al comienzo de la entrevista. La familia, dijo, busca que se investiguen todos los antecedentes, se escuche a los testigos y se establezcan las responsabilidades que correspondan.
“No hemos tenido ningún antecedente”
Uno de los principales puntos de la entrevista estuvo relacionado con la versión entregada por Carabineros.
La institución ha sostenido que el vehículo conducido por Gabriel se habría abalanzado contra el funcionario y que, ante un riesgo para su vida, este efectuó dos disparos.
Consultada sobre si Fiscalía o la PDI les habían exhibido algún antecedente que permitiera respaldar esa dinámica, Ana Parra respondió de manera directa:
“No, no hemos tenido ningún antecedente sobre eso”.
La familia tampoco ha conocido, según indicó, los resultados de la autopsia ni de eventuales peritajes desarrollados durante la investigación.
Parra evitó afirmar que la versión policial sea falsa y sostuvo que precisamente por eso esperan que la investigación permita determinar qué ocurrió.
“Ellos pueden tener su versión, pero nosotros como familia estamos buscando la verdad para ver si fue así realmente”, señaló.
La cámara que no registró el momento de los disparos
Otro de los puntos que genera inquietud entre los familiares es la ausencia de imágenes del momento exacto del procedimiento.
El jefe de Zona Araucanía de Carabineros, general Miguel Herrera Jorquera, había señalado previamente que la cámara corporal disponible no registró los segundos en que ocurrieron los disparos.
Para Ana Parra, aquello constituye una de las principales preguntas sin respuesta.
“¿Por qué no la encendió? ¿Por qué no hay grabaciones? ¿Por qué no hay respuestas?”, cuestionó durante la entrevista.
La familia espera que la querella permita acceder a nuevos antecedentes y reconstruir mediante testigos, peritajes y otras diligencias qué ocurrió aquella madrugada.
Querella por homicidio
Durante la entrevista, la familia confirmó que ya fue presentada una querella criminal por homicidio.
Según explicó Jonathan González, la acción judicial está dirigida contra quienes resulten responsables y busca establecer penalmente las circunstancias de la muerte de Gabriel.
“Es dirigida a cualquiera que sea responsable y el delito por el cual se realiza esta querella es directamente por homicidio”, señaló.
La familia se encuentra trabajando junto a un abogado para revisar los antecedentes disponibles y solicitar nuevas diligencias.
El relato de cómo recibió la noticia
La entrevista también permitió conocer por primera vez el relato detallado de Ana Parra sobre la mañana en que supo que Gabriel había muerto.
Según recordó, cerca de las 07:00 o 07:30 horas del lunes 17 de agosto se preparaba para llevar a sus hijos al colegio cuando un funcionario de Carabineros llegó hasta su domicilio.
Parra aseguró que el policía le preguntó si Gabriel se encontraba en la vivienda y posteriormente le comunicó que había fallecido.
“Gabriel está muerto”, recordó que le dijo el funcionario.
Según su versión, pidió que la trasladaran hasta donde se encontraba la familia de Gabriel, pero el carabinero respondió que no podía hacerlo. También afirmó que no recibió apoyo psicológico en ese momento y que el funcionario abandonó rápidamente el lugar.
“Yo quedé ahí botada, gritando y ellos se fueron”, relató.
Consultada sobre contactos posteriores desde Fiscalía, PDI o Carabineros durante esas primeras horas, aseguró que no recibió nuevas comunicaciones.
“De nadie, de nadie, de nadie. Nosotros después de eso fuimos en la búsqueda de la verdad, como estamos hasta ahora”, afirmó.
Cuatro personas habrían viajado en el vehículo
Durante la conversación apareció además un antecedente que, hasta ahora, la familia sostiene y que deberá ser corroborado oficialmente por la investigación.
Jonathan González afirmó que al interior del vehículo viajaban cuatro personas: Gabriel, un amigo y dos mujeres.
También aseguró que, hasta donde ellos conocen, ninguno de los acompañantes habría prestado declaración por los hechos. Esa afirmación corresponde a la versión entregada durante la entrevista y Novena Digital no ha podido establecer de manera independiente la situación procesal de cada ocupante.
Para la familia, los testimonios de quienes estaban dentro del vehículo podrían transformarse en una pieza fundamental para reconstruir lo sucedido.
Gabriel tenía 37 años y tres hijos
Ana Parra también abordó un aspecto que, según la familia, ha quedado relegado frente a la discusión sobre los antecedentes policiales del fallecido.
Gabriel tenía 37 años y tres hijos, de 18, 12 y 5 años.
Parra explicó que mantuvo una relación de 16 años con él y que juntos formaron una familia.
“Gabriel era la persona más alegre del mundo, el alma de la fiesta. Si había que ayudar, ayudaba”, recordó.
Durante la entrevista también reconoció expresamente que Gabriel tenía antecedentes policiales.
“Sí, Gabriel tenía antecedentes”, respondió.
Sin embargo, sostuvo que durante los últimos años se encontraba intentando reinsertarse socialmente, había trabajado en una empresa y posteriormente realizaba distintos trabajos independientes.
La familia mantiene sus preguntas
Ana Parra insistió en que la familia no busca generar violencia ni odio, sino conocer qué ocurrió.
“No queremos que la muerte de Gabriel quede en el olvido ni que su familia tenga que vivir con preguntas sin respuestas”, señaló.
La querella abre ahora una nueva etapa judicial.
La versión policial sostiene que el vehículo se abalanzó contra el funcionario. La familia asegura que todavía no conoce evidencia que respalde esa afirmación. La cámara corporal disponible no registró el momento crítico y los acompañantes del vehículo podrían transformarse en testigos esenciales para reconstruir lo sucedido.
Más de una semana después, la pregunta que atraviesa todo el caso sigue siendo la misma: qué ocurrió exactamente durante los segundos previos al disparo que terminó con la vida de Gabriel Utreras.


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