La Fiscalía Regional de Los Ríos formalizó a tres hijos y a un exyerno de Julia Chuñil Catricura por su presunta participación en los hechos que terminaron con la muerte de la agricultora mapuche de 73 años, ocurridos la noche del 8 de noviembre de 2024 en la comuna de Máfil. El Ministerio Público expuso un relato detallado que apunta a un intento de robo, consumo de alcohol y un episodio de violencia extrema. Se trata de una hipótesis investigativa que deberá ser probada en el curso del proceso penal.
La audiencia no fue solo un trámite judicial. Fue la primera vez que el Estado, a través del Ministerio Público, puso palabras y secuencia a una historia que hasta ahora estaba marcada por la desaparición, la incertidumbre y el silencio. En el Juzgado de Garantía, la Fiscalía Regional de Los Ríos desplegó un relato crudo sobre lo que, según su investigación inicial, ocurrió la noche del 8 de noviembre de 2024 en un domicilio rural del sector Huichaco, comuna de Máfil.
En ese lugar vivía Julia Chuñil Catricura, agricultora mapuche de 73 años, cuyo caso conmocionó a la Región de Los Ríos y al país. Lo que la Fiscalía presentó no fue una sentencia, sino una tesis penal. Una narración acusatoria que hoy sostiene imputaciones gravísimas, pero que aún debe ser contrastada con pruebas.
El inicio del conflicto (ebriedad e intento de robo)
De acuerdo con los antecedentes expuestos en audiencia por la fiscal regional Tatiana Esquivel, cerca de las 23:00 horas, uno de los imputados, Javier Omar Troncoso Chuñil, hijo de la víctima, llegó al inmueble que compartía con su madre en estado de ebriedad. En el lugar se encontraban otros integrantes del grupo familiar.
Según la Fiscalía, en ese contexto, Javier Troncoso habría iniciado un episodio de extrema violencia con el objetivo de sustraer dinero en efectivo a un adulto mayor de 90 años, específicamente $212.000, correspondientes a su pensión. El intento de robo se habría realizado mediante fuerza física e intimidación, incluyendo el uso de un arma cortante.
La intervención de Julia Chuñil y el desenlace fatal
Siempre según la versión del Ministerio Público, Julia Chuñil advirtió la situación e intervino para impedir el delito, logrando frustrar la sustracción del dinero. Sin embargo, ese primer episodio no habría sido el final.
La Fiscalía sostiene que, posteriormente, y aprovechándose de la situación de indefensión de su madre, Javier Troncoso la habría agredido violentamente en el exterior del domicilio, actuando con ánimo homicida, hasta finalmente estrangularla, causándole la muerte en el lugar.
Este punto es central en la imputación. Para el Ministerio Público, la causa de muerte habría sido el estrangulamiento, lo que configura, de acreditarse, el delito de parricidio calificado.
La presencia de los otros hijos (participación por omisión)
Uno de los aspectos más delicados del relato fiscal es el rol atribuido a los otros dos hijos imputados. Según lo expuesto en la audiencia, ambos se encontraban presentes durante la ejecución de los hechos y, teniendo la posibilidad de impedir o procurar impedir la agresión, no habrían realizado ninguna acción para evitar el resultado fatal.
Esa omisión es la base de la imputación penal que pesa sobre ellos y que, de ser probada, los vincularía directamente con el desenlace del crimen.
El exyerno y las imputaciones diferenciadas
Junto a los tres hijos, la Fiscalía también formalizó al exyerno de Julia Chuñil, aunque por una figura penal distinta (homicidio calificado). Esta diferencia jurídica refleja el rol específico que el Ministerio Público atribuye a cada imputado y explica la aplicación de medidas cautelares diferenciadas.
En su caso, el tribunal decretó arresto domiciliario nocturno (entre las 22:00 y las 6:00 horas), una resolución que no evalúa culpabilidad, sino riesgo procesal (peligro de fuga, reiteración delictual u obstaculización de la investigación).
Lo que se dijo y lo que no se dijo
Tras la audiencia, comenzaron a circular versiones cada vez más extremas sobre los hechos. Sin embargo, es relevante establecer con claridad un límite informativo. En el relato fiscal expuesto públicamente no se menciona la quema del cuerpo ni la utilización de recipientes o tarros, versiones que han circulado en redes sociales sin respaldo procesal.
Lo que hoy está formalmente sobre la mesa es una muerte por estrangulamiento, en un contexto de violencia intrafamiliar, alcohol y un intento de robo frustrado. Todo lo demás no forma parte de la imputación conocida hasta ahora.
Una investigación abierta y una verdad pendiente
La formalización marca un antes y un después en el caso de Julia Chuñil. Pero no cierra la historia. No hay condenas. No hay verdad judicial establecida. Solo existe una hipótesis fiscal, dura y detallada, que deberá ser probada en el tiempo que dure la investigación y, eventualmente, en un juicio oral.
Mientras tanto, la causa sigue abierta y la presunción de inocencia sigue vigente para todos los imputados. En ese espacio tenso, entre el relato acusatorio y la verdad que aún no existe, se juega hoy una de las investigaciones más complejas y sensibles de la Región de Los Ríos.


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