Mientras la industria presiona los precios a la baja basándose en el volumen masivo de Argentina, un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires reconoce que dicho grano tiene serias deficiencias proteicas. Agricultores Unidos A.G. denuncia una «distorsión» en el mercado nacional que no reconoce el valor del trigo chileno.
El mercado del trigo en Chile atraviesa un momento de alta tensión técnica y comercial. Lo que comenzó como una alerta del gremio Agricultores Unidos A.G. sobre la falta de rigor en el análisis de precios, ha encontrado un respaldo inesperado en el extranjero: el informe económico N°461 de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (Bccba) confirma que la cosecha récord de Argentina no garantiza calidad panadera.
Este antecedente internacional valida la postura del gremio nacional, liderado por Camilo Guzmán, quien sostiene que el debate en Chile se ha simplificado erróneamente al centrarse solo en el volumen producido, omitiendo que la molinería local exige estándares que el trigo extranjero no siempre puede cumplir.
El informe argentino: Mucho grano, poca proteína
El documento de la Bccba reconoce explícitamente que, debido a los altos rendimientos y factores de nutrición del suelo, la actual campaña argentina presenta una caída en los parámetros de calidad. “Los altos rindes no siempre vienen acompañados de buena nutrición, lo que afecta la proteína y la calidad panadera”, señala el informe técnico.
Para los agricultores chilenos, esta es la pieza que faltaba para explicar por qué no se puede usar el precio del trigo argentino como única referencia. “Si aumenta el volumen, pero no aumenta el trigo que sirve para hacer pan, entonces no existe una abundancia real en el mercado que consume la molinería”, explicó Guzmán.
Cifras de Cotrisa: La brecha entre calidad y volumen
Los datos oficiales de Cotrisa, analizados por Agricultores Unidos A.G., muestran una realidad clara al comparar diciembre de 2024 con diciembre de 2025. Mientras los trigos de alta calidad (como los de EE.UU.) mantienen precios estables, el trigo argentino «pan» sufre una caída que arrastra artificialmente el mercado interno:


«Cuando uno analiza los números con criterio técnico, no se observa un colapso del mercado internacional que explique precios tan deprimidos para el productor chileno», sostiene Guzmán. El problema, indican, es que la molinería chilena exige calidad premium (estándar EE.UU.) pero pretende pagar bajo la referencia del precio argentino de menor calidad.
El trigo chileno: Un rol estratégico ignorado
Desde el gremio enfatizan que el trigo nacional es el resultado de años de mejoramiento genético y control de calidad. A diferencia de los excedentes regionales, el grano producido en Chile es netamente panadero y no forrajero.
“Hoy en Chile se exige calidad, pero no se paga. Al productor se le piden parámetros claros, pero al momento de comprar se le paga como si entregara trigo indiferenciado. Esa es la principal distorsión del sistema”, denunció el dirigente gremial.
«Chile está primero»
Agricultores Unidos A.G. concluye que invisibilizar la calidad del grano nacional no es solo un error de cálculo, sino un riesgo para la seguridad alimentaria. Con un mercado de trigo de calidad que tiende a «tensionarse» debido a las fallas nutricionales de la cosecha argentina, el valor del trigo chileno debería, por lógica de mercado, ser reconocido y remunerado adecuadamente.
“Chile está primero. El grano nacional tiene calidad comprobada, tiene demanda real y cumple un rol estratégico. Invisibilizar eso es un riesgo para el futuro del sector”, sentenciaron.


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