Greenpeace Chile ha solicitado este lunes que se investigue a fondo la muerte de dos ballenas jorobadas ocurrida la semana pasada en el sur del país, cerca de centros de cultivo de salmones. «Este es un triste recordatorio de los impactos destructivos que tiene la industria de la salmonicultura en nuestra biodiversidad marina», expresó Silvana Espinosa, vocera de la organización.
Las ballenas fueron encontradas en lugares emblemáticos: una en el Seno Glacier, dentro de la Reserva Nacional Kawésqar, y la otra en el Parque Nacional Laguna San Rafael. Ambas zonas están próximas a granjas salmoneras operadas por Australis Mar y Cooke Aquaculture.
Chile, el segundo exportador mundial de salmón, mantiene a la salmonicultura como una de sus principales industrias, junto al cobre y el litio. Sin embargo, Greenpeace y otros activistas medioambientales han advertido durante años sobre los graves efectos ecológicos, especialmente en las áreas protegidas de la Patagonia, donde habitan diversas especies marinas y aves.
Según Greenpeace, el exceso de nutrientes y residuos generados por la salmonicultura ha provocado condiciones anaeróbicas en el 50% de los centros de cultivo de la región de Magallanes. La organización exige respuestas concretas para determinar las causas de las muertes y reclama medidas que aseguren la protección de la biodiversidad en estos ecosistemas únicos.


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