El inicio del 2025 ha marcado un hito para el turismo chileno con el retorno masivo de visitantes argentinos, quienes han transformado el panorama turístico tras años de restricciones y menor afluencia. Las playas, viñas, centros comerciales y sitios culturales han sido testigos de la creciente llegada de turistas trasandinos, generando un impacto positivo en la industria y en las economías locales.
Según la Subsecretaría de Turismo de Chile, hasta noviembre de 2024, llegaron al país 1.783.180 turistas argentinos, representando el 38,8% del total de visitantes extranjeros. Este flujo refleja un aumento del 65,9% en comparación con 2023 y del 35,4% respecto a 2019.
El perfil de estos turistas muestra una estadía promedio de 8,6 noches y un gasto diario de 63,3 dólares por persona, lo que genera un ingreso estimado de 544,3 dólares por visitante durante su viaje.
Entre las actividades más populares destacan:
- Compras: 65% de los visitantes aprovechan el tipo de cambio favorable para adquirir tecnología, ropa de marca y calzado.
- Descanso y ocio: 63% busca relajarse en playas y balnearios.
- Turismo cultural: 44,6% visita museos, iglesias, sitios históricos y ferias de artesanía.
Las principales razones para elegir Chile como destino incluyen la conectividad (31,4%), los paisajes (23%) y el interés por conocer el país por primera vez (23%).
El «turismo de compras» ha sido especialmente relevante. Según la Cámara Nacional de Comercio, entre enero y octubre de 2024, 1.500.000 argentinos cruzaron la frontera para adquirir productos de retail, un 60% más que en 2023. En enero de 2025, se espera la llegada de 500.000 turistas argentinos, lo que representaría un aumento del 140% respecto al mismo mes del año anterior.
El reciente fortalecimiento del dólar en Chile, alcanzando los $1017, combinado con el vencimiento del Impuesto PAIS en Argentina, ha incentivado aún más el consumo de bienes y servicios en territorio chileno.
El masivo ingreso de turistas ha generado complicaciones en pasos fronterizos como Los Libertadores, donde las esperas han llegado a superar las 10 horas. Ante esta situación, autoridades chilenas y argentinas han implementado medidas para agilizar los trámites, eliminando formularios como el OM2261 y su equivalente chileno.
Para evitar estas demoras, muchos viajeros han optado por pasos alternativos como Pehuenche, donde los tiempos de espera son significativamente menores.
El regreso de los turistas argentinos representa una oportunidad única para consolidar la recuperación del sector turístico en Chile. Desde Viña del Mar hasta las zonas culturales de Santiago y las regiones del sur, los beneficios económicos y culturales de esta creciente afluencia son evidentes, dejando una proyección positiva para el resto del año.


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