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Israel lanza ofensiva masiva contra Irán: bombardea instalaciones nucleares y mueren altos mandos militares

La operación «León Creciente» desata una nueva escalada bélica en Medio Oriente, con decenas de víctimas fatales, represalias con drones y llamados internacionales a evitar un conflicto mayor.

En la madrugada de este jueves 13 de junio, Israel ejecutó un ataque aéreo de gran escala contra más de 100 objetivos estratégicos en territorio iraní, en el marco de la operación denominada “Rising Lion” (León Creciente). Los bombardeos afectaron múltiples instalaciones militares, científicas y nucleares, incluidos los complejos de Natanz, Teherán, Khondab y Khorramabad, en una acción que marca una de las ofensivas más intensas en la historia reciente del conflicto entre ambas naciones.

Altas figuras del régimen iraní entre los fallecidos

Entre las víctimas fatales se encuentran el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria Islámica, Hossein Salami, y el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, Mohammad Bagheri, ambos figuras clave en la estructura de seguridad del régimen. Además, murieron los científicos nucleares Fereydoun Abbasi-Davani y Mohammad Mehdi Tehranchi, lo que refuerza la tesis de que los ataques estuvieron dirigidos a debilitar el programa nuclear iraní.

Según fuentes oficiales iraníes y reportes internacionales, entre 70 y 78 personas habrían muerto, mientras que centenares resultaron heridas por los bombardeos en distintas regiones del país.

Irán responde con más de 100 drones

Horas después del ataque, Irán lanzó más de 100 drones con destino a territorio israelí como represalia directa. La respuesta activó múltiples sistemas defensivos de Israel, incluidos el “Domo de Hierro” y otras baterías antiaéreas en Jerusalén y Tel Aviv. En paralelo, se suspendieron vuelos civiles, se cancelaron eventos públicos —incluyendo el desfile del Orgullo en Tel Aviv— y se declaró estado de alerta nacional.

Reacciones internacionales

El gobierno iraní calificó el ataque como una “declaración de guerra” y decretó emergencia nacional. Cerró su espacio aéreo y ordenó el despliegue de fuerzas armadas en puntos estratégicos del país. En tanto, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó que la instalación de Natanz fue alcanzada, aunque sin reportes de filtraciones radiactivas.

Desde Estados Unidos, el gobierno de Joe Biden afirmó que no participó en la operación israelí, aunque estaba informado de su desarrollo. Por su parte, el expresidente Donald Trump advirtió que si Irán no retoma el acuerdo nuclear, podrían producirse “ataques aún más brutales”.

Diversas cancillerías, incluida la de Rusia, Turquía, Alemania y organizaciones como la ONU, llamaron a evitar una escalada militar regional que podría tener efectos catastróficos para la seguridad global.

Consecuencias y tensión creciente

Esta ofensiva ocurre en un contexto de creciente tensión por el avance del programa nuclear iraní y los enfrentamientos indirectos entre ambos países en Siria y otras zonas de influencia. La operación “León Creciente” representa una ruptura definitiva con los intentos diplomáticos recientes y sitúa al Medio Oriente al borde de un nuevo conflicto armado de gran escala.

La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de los acontecimientos, mientras las autoridades de ambos países afirman estar listas para nuevas acciones en caso de que continúen los ataques.