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Kast lanza “Araucanía Libre” en Temuco y revive comparaciones con el plan de Piñera

El candidato José Antonio Kast presentó en Temuco su propuesta “Araucanía Libre”, un plan de cinco ejes enfocado en seguridad, recuperación territorial y desarrollo económico. Su anuncio trae inevitablemente la comparación con el “Plan Impulso Araucanía” que Sebastián Piñera presentó en 2018.

El aspirante presidencial José Antonio Kast eligió Temuco para lanzar su propuesta “Araucanía Libre”, un plan que busca —en sus palabras— poner fin a la violencia en la Macrozona Sur y devolver la vigencia plena del Estado de derecho. La iniciativa se articula en cinco ejes: combate frontal al terrorismo, recuperación territorial integral, apoyo a víctimas, reconstrucción de infraestructura y convertir a La Araucanía en un motor agroindustrial del país.

El mensaje central de Kast se apoya en un discurso de firmeza. El candidato plantea que ya no bastan “planes pequeños” y que es necesario usar todas las herramientas legales, administrativas y de fuerza para erradicar lo que denomina terrorismo. A su juicio, el orden debe restablecerse antes de que la región pueda prosperar.

La presentación trajo a la memoria el “Plan Impulso Araucanía”, lanzado por Sebastián Piñera en 2018, que buscó un equilibrio entre seguridad, desarrollo económico y reconocimiento cultural. Ese plan comprometió US$8 mil millones de inversión estatal y US$16 mil millones privados, contemplando 491 proyectos en salud, educación, caminos y conectividad. Además, incorporaba medidas de reconocimiento constitucional para los pueblos indígenas, creación de nuevas instituciones y mecanismos de participación política.

Ambas propuestas comparten la idea de reforzar la seguridad, apoyar a las víctimas de la violencia y reactivar el desarrollo económico de la región. Sin embargo, se diferencian en sus énfasis: mientras el plan de Piñera puso el acento en el diálogo con comunidades y en el reconocimiento institucional de los pueblos originarios, el de Kast privilegia la recuperación territorial y la acción directa del Estado en materia de control y orden.

La comparación refleja dos caminos distintos para enfrentar el mismo conflicto: uno que apostó a combinar diálogo y desarrollo con seguridad, y otro que propone priorizar la fuerza del Estado y la autoridad como base para cualquier avance social y económico. El debate sobre cuál enfoque es más viable queda abierto en la agenda política y regional.