Por su gran tamaño, se estima que estas semillas no eran aptas para consumo, a diferencia de las que posee la fruta en la actualidad, la cual está siendo investigada por su domesticación.
Los plátanos tienen ancestros que datan desde hace 7.000 años de antigüedad, los cuales no se asemejan mucho a los que conocemos actualmente. Esto producto de que, según señalan algunos investigadores, la fruta sufrió una domesticación que cambió su composición.
Esta fue llevada a cabo por 8 investigadores de Francia, Bélgica y Papúa Nueva Guinea, quienes realizaron un estudio publicado en Frontiers e investigaron el proceso de domesticación e hibridación del plátano.
A esto se refirieron desarrollando que «Fue domesticado a partir de Musa acuminata, una especie silvestre perteneciente a las monocotiledóneas, hace más de 7.000 años, seguramente en Nueva Guinea». Durante la transición del estado silvestre al cultivo domesticado, se cuidaron sobre todo dos rasgos: la partenocarpia, que es la capacidad de producir frutos sin polinización previa; y la esterilidad, dos rasgos que aseguraban frutos comestibles carnosos y libres de molestas semillas».
Sin embargo, añadieron que esto se debe gracias a las «hibridaciones entre distintas subespecies y variedades», lo que ha permitido conseguir los frutos comestibles, libres de pepitas, dulces y carnosos que han convertido al plátano en un cultivo tan popular alrededor del mundo.



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