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Presidentes hablan con presidentes: Boric reafirma el principio de trato entre pares ante presiones internacionales por Israel

Desde el interior de La Moneda se confirmó que el mandatario chileno evitó interlocuciones con funcionarios de menor rango para resguardar la dignidad presidencial y sostener una postura clara en el conflicto de Gaza.

En medio de una creciente presión diplomática internacional por la postura de Chile frente al conflicto en Gaza, el presidente Gabriel Boric ha optado por reafirmar una regla básica pero elocuente de las relaciones exteriores: las conversaciones entre Estados deben realizarse entre autoridades de igual rango.

Según fuentes del Ejecutivo, en al menos dos ocasiones, el jefe de Estado rechazó establecer contacto directo con representantes de alto nivel de gobiernos extranjeros, quienes buscaban abordar la posición de Chile frente a la ofensiva militar israelí. En ambos casos, las comunicaciones fueron derivadas al Ministerio de Relaciones Exteriores.

Desde el entorno presidencial, se ha señalado que esta decisión no obedece a una actitud de distanciamiento, sino a la necesidad de resguardar el principio de trato entre pares. En palabras transmitidas desde el Palacio, “los presidentes de la República hablan con presidentes o Primeros Ministros; los cancilleres, con cancilleres”. Esa ha sido la línea argumental defendida por el gobierno frente a lo que algunos interpretaron como gestos fríos o diplomáticamente tensos.

En paralelo, la administración de Boric ha impulsado señales concretas en el ámbito político y comercial. Entre ellas, se instruyó al Ministerio de Defensa evaluar alternativas tecnológicas que disminuyan la dependencia de proveedores israelíes, y se manifestó respaldo a iniciativas legislativas que buscan prohibir la importación de productos provenientes de territorios ocupados de manera ilegal. Ambas acciones responden a una lógica de coherencia institucional: si Chile condena las violaciones al derecho internacional, sus relaciones comerciales deben reflejarlo.

Estas decisiones, aunque respaldadas por sectores del oficialismo y organizaciones pro derechos humanos, han generado inquietud en otros ámbitos diplomáticos y comunitarios, particularmente entre quienes consideran que la dureza del lenguaje presidencial podría debilitar canales tradicionales de entendimiento. No obstante, desde La Moneda insisten en que la claridad moral no está reñida con la diplomacia, y que el país tiene derecho a mantener una postura firme sin subordinarse a presiones externas.

Mientras el conflicto en Gaza continúa escalando y el mundo observa con atención las respuestas de los gobiernos, Chile se ha convertido en uno de los pocos países latinoamericanos en adoptar una posición nítida y activa, con decisiones que trascienden lo simbólico y que colocan al país en un lugar inusual pero firme dentro del mapa internacional.